Una amiga consiguió un trabajo que consta en estar ocho horas mirando una máquina y avisar si se traba. Le dije "qué bueno, no haces nada" y me contestó "estar ocho horas sola con mis pensamientos es insoportable".
Pero no hacía más que aparecer o escribirme que provocaban un derrumbe masivo en cualquier estructura de amor propio que hubiese podido construir desde la ultima vez que nos habíamos visto