Se confirma lo que sospechábamos:
La adicción a los vídeos de corta duración reduce la actividad cerebral en el lóbulo frontal, debilitando la capacidad de concentración.
La sobrecarga cognitiva y emocional aparece cuando se acumulan demasiadas demandas internas y externas al mismo tiempo.
No es solo tener muchas tareas. Es mantener demasiadas cosas abiertas en la mente: decisiones pendientes, conversaciones que anticipas, errores que repasas, responsabilidades que no quieres olvidar, emociones que vas posponiendo porque “ahora no toca”.
La memoria de trabajo tiene un límite. Cuando se satura, cuesta concentrarse, aparecen olvidos, dudas, la sensación de hacer mucho sin avanzar... Al mismo tiempo, regular emociones de forma continua también consume recursos: contener, adaptarse, sostener, preocuparse.
Muchas veces lo que se interpreta como falta de organización o de voluntad es más bien saturación. El cerebro reduce el rendimiento para protegerse ante un exceso de demanda prolongado en el tiempo.
A veces lo que pesa no es algo físico, sino todo lo que se está gestionando mentalmente sin descanso.
En @uadle_usal buscamos avanzar en la comprensión del proceso lector. Este conocimiento nos permite mejorar los procedimientos de evaluación e intervención con los escolares con dificultades.
Esperamos que os resulte de interés el siguiente estudio:
https://t.co/hUfGYqna7m
Estamos confundiendo leer con consumir libros. El fenómeno del binge reading —leer mucho, rápido y exhibirlo— no es una victoria cultural. Es la aplicación directa de la economía de la atención a la literatura.
La neurocientífica Maryanne Wolf lleva años advirtiéndolo: entrenar al cerebro en lectura rápida debilita los circuitos de lectura profunda —los mismos que sostienen empatía, inferencia y razonamiento complejo. No se destruyen, pero se atrofian por desuso.
A esto se suma la presión del número:
“Si no lees X libros al año, no eres buen lector”.
Ese marco desplaza la motivación intrínseca y activa dopamina social (estatus, validación, pertenencia). La lectura deja de ser exploración cognitiva y se convierte en performance. Exactamente lo mismo que ocurre en redes.
Los datos acompañan el diagnóstico:
En EE. UU., el porcentaje de adultos que lee al menos un libro al año cayó de ~57% en 2012 a ~48% en 2022–2023. El tiempo de lectura diaria lleva dos décadas descendiendo, sustituido por pantallas. Las evaluaciones de comprensión muestran más dificultad con textos largos y argumentativos.
Leemos menos. Y cuando leemos, entendemos peor.
Herbert Simon lo anticipó hace décadas: cuando la información abunda, lo escaso es la atención. Hoy podemos añadir algo más incómodo: lo escaso es la capacidad de sostenerla sin interrupciones.
Por eso el problema no es leer poco. El problema es no detenerse.
Paradójicamente, en un mundo saturado de información, la lectura lenta y profunda se está convirtiendo en un lujo cognitivo.
Tal vez el verdadero gesto contracultural en 2025 no sea leer 50 libros al año.
Tal vez sea leer uno solo… y que realmente te cambie algo.
La lectura, el cine y la escritura son el antídoto perfecto para sobrevivir a este mundo saturado de estímulos permanentes. Mientras lees un libro, ves una película o escribes, el tiempo se detiene, la vida para y la imaginación vuela. Son los vestigios de un mundo que agoniza.
Te han vendido que todo depende de ti.
Que si no puedes, es que no te esfuerzas lo suficiente.
Que si estás cansado, es que no sabes organizarte.
Y si no eres feliz… es que algo estás haciendo mal.
Mentira.
Vivimos en una era donde el látigo ya no siempre lo lleva el jefe.
No se puede con todo. Punto.
No se puede currar ocho horas (o más), seguir formándote, hacer ejercicio, mantener la casa medio decente, comer sano, cuidar a los tuyos y además tener vida social. No entra. No cabe.
En “Más libros y menos pantallas”, de Michel Desmurget, el neurocientífico francés nos muestra el efecto de la lectura en nuestro cerebro tanto a nivel de neurodesarrollo como cognitivo, psicológico y emocional.
Mi selección de frases👇
No necesitas un propósito vital, ni fluir, ni encontrar tu ikigai en el desayuno. Probablemente necesitas dormir ocho horas, que nadie te exija brillar, una buena dosis de silencio y que no te vengan con frases motivacionales antes del café.
Y ya si eso, pensarás en tu camino.
Las grandes ciudades albergan cada vez menos espacios públicos en los que poder reunirse sin el imperativo del consumo; se reducen los parques, los bancos en los que conversar. El negocio no tolera espacios “inútiles” donde detenerse, contemplar o jugar y aislarse del consumo.
¿Sabías que en un aula de 30 alumnos, es probable que al menos 2 tengan Trastorno del Desarrollo del Lenguaje (TDL)? 🗣️ Es uno de los trastornos del neurodesarrollo más comunes (afecta al 7-10% de los niños), pero sigue siendo un gran desconocido.
Después de un curso de trabajo intenso en la UADLEtocaba disfrutar y compartir un momento de descanso y celebración con los estudiantes de Psicología que han realizado sus prácticas Curriculares y/o Extracurriculares. @usal @USALPsicologa
En UADLE hemos celebrado el esfuerzo, la constancia y el valor de no rendirse. Cada uno de los escolares ha recorrido un camino lleno de retos, y hoy estamos aquí porque han sabido superarlos con apoyo y esfuerzo. @UsalPsicologia@usal@DisfamSalamanca