Qué sensación de inutilidad tan brava. En serio qué gonorrea seguir trabajando como si no acabara de pasar una hijueputa tragedia en mi país, como si nada.
El día de hoy, en la versión impresa de El Espectador, está publicada la primera parte de un especial sobre música electrónica, en el que estoy trabajando.
Jamás entenderé la razón por la cual hay que pagar completo el semestre de prácticas, si no recibimos absolutamente nada de la universidad. Si al menos le ayudaran a uno a gestionar y dinamizar la búsqueda de prácticas, pero la señora encargada de eso anda desaparecida.
Hasta dónde puede llegar el narcisismo, orgullo y antipatía? Personas deseándole el mal a Colombia sólo con la intención de querer comprobar estaban “en lo correcto”.