Mi abu me dijo una vez “si te equivocas de tren bájate en la primera estación que cuánto más tardes en bajar más caro es el viaje de vuelta”.
No me hablaba de trenes.
No hemos coincidido en ni un solo lugar desde que nos despedimos, ni tú pertenecías en mi mundo ni yo pertenecía en el tuyo. Así las cosas debieron ser.