He presenciado sonrisas de indigentes al lado de un cubo de basura, también infartos mortales en personas con recursos suficientes para varias generaciones tan sólo por una insignificante transacción económica errada.
La acumulación de dinero genera poder y el poder provoca desequilibrios y guerras. No se trata de igualdad, nadie la quiere. Se desea navegar con viento a favor en un barco con mamparos que eviten el deslizamiento de la carga y no se escore.
Si se piensa que todos los demás están locos debe de pedir ayuda, pero iniciar guerras que dejan miles de muertos anónimos de manera indiferente no es locura de todos, sino de unos pocos.
¿Robots, dices? El mundo está lleno de robots, lo que se necesita es inteligencia. Inteligencia artificial, claro. No, no me refiero a la IA, sino a la nuestra, la natural.