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ㅤ Una áspera carcajada, gutural, resuena desde su cavidad a labios sellados, en aquella imperiosa sonrisa, vencedora, como siempre, en lo que, hazañoso, una de esas manos que apresan al dragón contra su cuerpo, desciende, estrujando uno de sus glúteos con la punta de sus
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ㅤ mechones cual cortina encubran su semblante que analiza, devora y detalla los labios del dragón. La cercanía favorece, resultando una caricia meliflua y ardiente sobre aquellos que anhela volver a besar, cuyo hálito respira, con la cumbre de su naríz los repasa.
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ㅤ unión, lenta, que arrasa con la simpleza y, con abrasadora intensidad, abraza la profundidad, oscilando su rostro para ahondar en ello y, quizá, robar su aliento.
⠀⠀“⠀Si vas a besarme, que sea bien, chiquito.⠀”
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ㅤ Completamente inesperado, ha de admitir, empero, la socarrona sonrisa del cazador se hace presente en sus labios, presos de ese fugaz beso, pronto, sus manos encapsulan las caderas del dragón, firmemente, impidiendo la distancia.
Ese beso transiciona a una apasionada
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