Creo firmemente que los inmigrantes que llegan a España deberían cumplir, al menos, los mismos requisitos que se me exigieron a mí para poder obtener el permiso de trabajo en Canadá y, que en el momento de escribir estas líneas (marzo de 2022) son, entre otros, los siguientes:👇
Los alumnos de secundaria, hace unos años, tendían a separarse en tres grupos claramente diferenciados: una élite de estudiantes, una clase media de supervivientes (el abolengo del esfuerzo justo) y una minoría de calientasillas sin oficio ni beneficio. Esto ha cambiado recientemente. La élite de estudiantes se ha reducido ostensiblemente a costa del aumento sin parangón de supervivientes y calientasillas, dos grupos que parecen condenados a confluir en el lugar común del fracaso escolar.
Los supervivientes han aumentado, ciertamente, porque se ha bajado el nivel hasta límites abisales. Son los que consideran que estudiar consiste en pasear la mirada, entre vídeo de tik tok y vídeo de instagram, por textos que no comprenden y apuntes que no entienden a la espera de que surja por ósmosis el conocimiento. Son los que lloran porque han sacado un 2,3 en el examen y te replican que no puede ser porque han estado cinco horas estudiando, señalando sin saberlo que prefieren pasar por estúpidos anyds que quedar como irresponsables. Pero bueno... Lloran, y replican, y eso significará que les importa.
A quienes no les importa en absoluto, y consideran que un 2,3 no es del todo mala nota, es a esa clase, cada vez más numerosa, de los calientasillas. Son niños irresponsables y a menudo abandonados por padres ausentes, por familias desestructuradas y por un sistema cuya única respuesta a esa irresponsabilidad personal y a esa desestructuración civilizatoria es fomentar el entretenimiento educativo a través de profesores cuya única función parece ser, cada vez más, achicar el agua de un barco condenado a la zozobra.
Al final, bajar el nivel, facilitar el trance educativo, lo único que consigue es empeorar la situación (cuanto menos se exige menos se obtiene) y dar una apariencia de normalidad al desastre social de una educación inútil e irrelevante.
Fragmento de FUEGO SAGRADO. El valor educativo de la tradición. Disponible en: https://t.co/B5BoPOijlZ
Je lance l’initiative Exit Chat Control.
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Ce site est un guide complet qui vise à répertorier tous les outils nécessaires pour contourner tout système de surveillance de vos messageries privées.
Le site est open source et sera amélioré en continu.
Es descorazonador. Que millones de personas desconozcan lo que supone lo que hoy se está aprobando en Bruselas.
Es flipante. Que sea el PP Europeo quien lo estimule.
Es irritante. Que lo hagan retorciendo la normativa parlamentaria.
Es insultante. Que se excusen en los niños.
Es indignante. Que las ausencias cuenten como votos a favor. Que quien no viaje a Estrasburgo en la votación esté aprobando la ley.
Es cínico. Que se haya elegido el último día de sesión antes del receso de verano, cuando medio hemiciclo ya tiene la maleta hecha.
Es grave. Que para frenar el texto haga falta una mayoría absoluta de 361 votos, y para colarlo baste con vaciar la sala.
Es revelador. Que cuando un Parlamento pierde una votación, la respuesta no sea aceptarla, sino cambiar las reglas hasta ganarla.
Es preocupante. Que el cifrado de extremo a extremo, la última frontera real de la privacidad, dependa hoy de un truco de calendario.
Es paradójico. Que se cite la protección infantil mientras las propias organizaciones de infancia digital piden que la prórroga corrija antes las carencias legales, no que se apruebe tal cual.
Es sintomático. Que el propio Supervisor Europeo de Protección de Datos avise de que cualquier renovación debe evitar el escaneo general e indiscriminado, y que ese aviso no frene nada.
Es oportunista. Que el texto que hoy se vota sea exactamente el mismo que el Parlamento rechazó hace meses, sin una coma de cambio, solo con el envoltorio procesal distinto.
Es un puente. Que esta prórroga temporal, la 1.0, sea precisamente la vía que se usa para mantener con vida el debate del Chat Control 2.0 permanente, el que sí obligaría al escaneo.
Es alarmante. Que la excepción se plantee ya no hasta mañana, sino hasta 2028, dos años de margen para normalizar lo que en marzo se consideró inaceptable.
Es temerario. Que se use un procedimiento de urgencia reservado para emergencias reales con el único objetivo de esquivar el resultado de una votación anterior.
Y es, sobre todo, un aviso. De lo fácil que resulta legislar sobre la intimidad de 450 millones de personas cuando se elige bien el día en que nadie mira.
Nunca de rodillas. Sea contra quien sea. Da igual.
Seguimos… https://t.co/fZmFj7VMd0
🧵 Hoy llevo desde las 13:00 en el Hospital General Universitario Rafael Méndez de Lorca acompañando a mi madre, de 85 años y con demencia.
La espera ya es dura de por sí. Pero hay algo que me parece indignante.
Al estar el hospital prácticamente aislado, si necesitas comer o comprar algo para un paciente, en muchos casos solo tienes una opción: la cafetería.
Hoy he comprado un yogur Danone fresa para que mi madre pudiera merendar. Precio: 1,90 €.
Ese mismo yogur cuesta aproximadamente 0,25 € por unidad (1€ el pack de 4) al comprar un pack en un supermercado. Estamos hablando de un incremento cercano al 660%.
No estoy pidiendo precios de supermercado. Entiendo que una cafetería tiene costes y debe obtener beneficios. Pero una cosa es ganar dinero y otra muy distinta aprovechar una situación en la que pacientes y familiares no tienen alternativa.
Ir al hospital no es un capricho. Hay personas que pasan allí jornadas enteras o semanas acompañando a un ser querido. Los productos básicos deberían tener precios razonables.
Pido al Hospital General Universitario Rafael Méndez, al Servicio Murciano de Salud y a quien corresponda que revisen esta situación. La atención sanitaria también pasa por tratar con dignidad a pacientes y acompañantes.
Si crees que esto no debería ocurrir en un hospital público, agradecería que compartieras este mensaje para que llegue a quien pueda cambiarlo.
#HospitalDeLorca #Lorca #Murcia #SanidadPública #Consumo #Pacientes #Familiares
Que nadie ponga en duda lo que pasó y monte un relato ficticio. Fue la Omisión de Socorro Criminal más grande de España.
Rechazó la ayuda francesa. Rechazó la ayuda de Bukele. A los mexicanos que llegaron expertos en rescate los despachó de nuevo a México.
@_nasch_ Para ordenadores, KeepassXC. Para Android KeePassDX y para iOS KeePassium.
Son almacenes de contraseñas, pero ofrecen tokens OTP para 2FA e incluso passkeys. Guardan los archivos en tu NAS o nube.
https://t.co/3wUAzzJrcq
https://t.co/ULHwYR8RZ7
https://t.co/CTDYfongV8
A liberal reporter felt sorry for the prisoners in Bukele’s super prison CECOT in El Salvador so they made him watch a video of what the prisoners dis to end up there.
He quickly changed his mind…
¿Por qué todos vemos lógico que en una comunidad de vecinos no pueda votar el que no esté al corriente de pago de sus recibos y, sin embargo, aceptamos que en las elecciones puedan votar aquellos que no solo no contribuyen a la caja común, sino que además se benefician de ella en forma de subsidios?
Cambiar esto acabaría de una vez con el clientelismo y con la compra de votos a costa del dinero de los esforzados contribuyentes netos.
Además, excepto justificadas situaciones, la situación de “subsidiado” debiera ser coyuntural y no hacer de ella una forma de vida.
Esta mañana he encontrado una nómina vieja de mi padre revisando papeles de casa.
Marzo de 1992, ingeniero jovencito con 6 años de experiencia. Casado, con dos hijos e hipoteca en Madrid.
Por curiosidad me he puesto a hacer cálculos, y me ha dado permiso para compartirlos.
El bruto del mes eran 615.704 pesetas. Ajustando a IPC, hoy serían 120.000 € brutos al año equivalentes. Un ingeniero con ese mismo perfil cobra ahora entre 35.000 y 45.000 €.
Un tercio. Un puto tercio del sueldo real que tenía mi padre con su edad.
Pero donde la trampa se ve más clara es en la fiscalidad.
Mi padre, sumando IRPF y Seguridad Social, soportaba una carga fiscal efectiva del 27% sobre su bruto (24% IRPF + 2,7% SS, porque cotizaba al tope máximo). Le quedaban netos el equivalente a 87.000 €.
Un ingeniero hoy con 40.000 € brutos soporta una carga total del 22% (16% IRPF + 6,5% SS) y le quedan apenas 31.000 € netos.
Mi padre vivía con casi tres veces más renta disponible.
En el mismo país. En la misma ciudad.
¿Que hoy se paga menos porcentaje? Lógico, ganando un tercio, claro que el porcentaje baja.
Por el camino, eso sí, se cargaron las deducciones que protegían a la clase media como por ejemplo la deducción por vivienda habitual que desapareció para nuevas compras en 2013.
Y si por algún milagro alcanzas hoy los 120k equivalentes que cobraba mi padre, soportarías un 35% de carga fiscal total en vez de su 27%.
Ocho puntos más por el mismo sueldo real.
¿De verdad vivimos mejor?
Los datos dicen una cosa. La narrativa que nos venden, otra.
He vivido 15 años fuera de España, 9 de ellos fuera de Europa (siempre con la intención de volver a mi país y eso hice).
Fuera de Europa no se aplica la “prioridad nacional”, sino la “exclusividad nacional”.
Nunca recibí ningún tipo de ayuda o prestación. Habría sido inconcebible que un extranjero, da igual lo que hubiese “aportado”, recibiese una ayuda en lugar de un nativo del país.
Lo mismo se aplica a la sanidad; si quería estar allí, tenía que pagarme un seguro privado de mi bolsillo. Cuando tuve que ir a urgencias, me hicieron pagar después hasta el último céntimo. Si hubiese tenido una enfermedad grave, me habrían mandado de vuelta a España para que me trataran aquí.
Fuera de la UE, es obligatorio demostrar medios económicos para poder pedir un visado y es imposible recibir un permiso de trabajo a menos que un empleador local demuestre que ese puesto no puede ser cubierto por ningún trabajador nacional; incluso en ese caso, se desincentiva la contratación de extranjeros cobrando al empleador un importe considerable anualmente por el visado.
El visado, ya sea de trabajo o de estudiante, siempre es temporal y tiene que renovarse cada año. Cuando vivía en Turquía, el plazo para renovar el visado una vez se me pasó, por sólo 2 días; pese a estar allí como estudiante / tener pasaporte de la UE / haber demostrado medios económicos / hablar el idioma / tener estudios superiores / estar ya inscrito en la universidad allí y haber pagado la matrícula / tener ya un piso alquilado / etc., me denegaron la renovación, me dieron una semana para abandonar el país y me dijeron que si quería seguir estudiando allí, fuese a la embajada turca en mi país de origen y volviese a solicitar el visado allí. Y es lo que hice. Si no hubiese salido del país en el plazo indicado, la policía habría venido a buscarme, me habrían deportado en el primer avión y no me habrían permitido volver a entrar al país en al menos 5 años.
Nunca me habrían dado facilidades para que me quedara en su país. Nunca me habrían dado incentivos económicos para hacerlo. Nunca me habrían dado un permiso de residencia solo por estar allí. Nunca me habrían concedido la nacionalidad de su país, da igual los años que hubiese pasado allí y da igual lo que hubiese “cotizado”.
Todo esto es normal. Y es como funcionan las cosas en casi todos los países del mundo.
La excepción somos nosotros y nuestras políticas sυicidas.
EL JABÓN LAGARTO
El jabón Lagarto no es un jabón. El jabón Lagarto es una autoridad. Es una presencia. Es el único producto de limpieza que no compras… lo heredas. Tú no vas al súper y dices: “Voy a probar el jabón Lagarto”. No. El jabón Lagarto aparece en tu vida como aparecen los traumas y las recetas de tu abuela: sin pedir permiso.
Porque vamos a hablar claro: el jabón Lagarto no limpia, humilla la suciedad. Tú manchas una camiseta con tomate y el Lagarto no la lava… la somete. Le dice a la mancha: “Aquí se acabó tu carrera, artista”. Ese jabón ha quitado más grasa que muchos entrenadores personales.
Y luego está el olor. Ese olor no es perfume, eso es disciplina. Eso huele a patio, a barreño, a una señora con bata que te mira y te deja temblando solo con decir: “Eso con Lagarto sale”. Y salía. Salía la mancha, salía la mugre, salía la tontería y, si te descuidabas, salías tú también restregado.
El jabón Lagarto sirve para todo. Para la ropa, para el suelo, para la cocina, para una llanta, para una persiana y, en algunas casas, sospecho que hasta para bautizar niños. Hay gente que tiene un botiquín en casa; nuestras madres tenían una pastilla de Lagarto y una fe ciega. “¿Te has caído?” Lagarto. “¿Hay grasa en la campana?” Lagarto. “¿Tu padre ha venido con una mancha rara en la camisa?” Lagarto… y luego interrogatorio.
A mí me hace gracia porque ahora todo viene con nombre de laboratorio suizo: “detergente ultra bio active sensitive no sé qué”. Cállate ya. Antes había una pastilla verde-marrón con nombre de reptil y eso limpiaba más que tu vida después de bloquear a tu ex. Nada de marketing, nada de influencers. El jabón Lagarto no necesita anuncio. Su publicidad era una abuela levantando una sábana blanca como si hubiera ganado una guerra.
Y ojo, que el Lagarto tiene pinta de producto sencillo, pero impone respeto. Tú lo ves ahí, cuadrado, serio, sin florcitas, sin colores pastel, sin “aroma a nube de verano”. No. El Lagarto viene a trabajar, no a seducirte. Es el funcionario de la limpieza: no sonríe, no promete, pero cumple. Y mejor que muchos.
De hecho, si el jabón Lagarto fuera una persona, sería ese tío seco del pueblo que no habla mucho, pero te arregla una lavadora, te poda un olivo y te da una lección de vida sin moverse del banco. Duro, eficaz y con pinta de haber sobrevivido a tres crisis, dos riadas y una boda gitana.
En resumen: el jabón Lagarto no es vintage, es inmortal. Es el Chuck Norris de la limpieza. Es el producto que ha pasado de generación en generación como si fuera una reliquia sagrada. Y mientras nosotros vamos por la vida pagando botes modernos con tapa ergonómica, el Lagarto sigue ahí, tranquilo, pensando: “Cuando queráis limpiar de verdad, ya sabéis dónde estoy”.
@LaLigaCorp En Volpi Studios hemos tenido que hacer reingeniería para que nuestra app de cuentos infantiles -sí, has leído bien-, pueda funcionar cuando el mafioso y su cartel telefónico impiden el uso de Cloudflare de manera indiscriminada
@_constitucion78 Básicamente, cualquier sin documentación en regla ni contrato de trabajo, expulsión automática con prohibición de retorno en años, dependiendo de las faltas o delitos cometidos.
Si no se sabe a dónde debe retornar o no lo reciben, prisión hasta recuperar la memoria.
¿Se puede demandar judicialmente a un gobierno por administración desleal y malversación de fondos públicos a dar cobertura de Sanidad a todo el planeta con los impuestos pagados por los españoles y residentes legales que trabajan y cotizan?
La Sanidad Pública NO ES GRATUITA, se financia con quien pagamos impuestos.