La depresión funcional también existe. Trabajas, bromeas, cuidas a los que te rodean, te arreglas y sigues como si nada estuviera pasando; pero mentalmente te estás ahogando en tus propios pensamientos y nadie lo sabe.
Nunca me sentí tan mal emocionalmente como me estoy sintiendo últimamente, y si me preguntan cuál es el motivo, les juro que no lo sé. Es una acumulación de cosas que me preocupan, estoy cansada de todo.
Nunca estamos completamente preparados para lo que la vida trae. Hay cambios que nos sacuden y caminos que nos obligan a salir de nuestra zona de confort. Solo queda avanzar con miedo, confíar en nosotros y descubrir de qué somos capaces.
Todos se creen adultos y emocionalmente maduros hasta que les toca comunicarse con honestidad, pedir perdón sin excusas y reconocer que también se equivocan. La verdadera madurez no se demuestra con palabras, sino con la capacidad de hacerse responsable de lo que uno hace y dice.
Hay actitudes que, poco a poco, terminan agotando. Y cuando algo me cansa, dejo de insistir, porque llega un punto en el que ya no quiero convencer, esperar ni forzar nada. El interés también se desgasta, hasta que un día simplemente deja de estar.
La decisión más importante que tomé conmigo misma fue no volver a olvidarme de quién soy por miedo a perder a alguien. No voy a traicionar mis valores, ignorar mis límites ni sacrificar mi paz para conservar un vínculo. Esta vez, elegirme también es amor propio.
De los peores sentimientos es acostumbrarte a la presencia y a las conversaciones constantes con alguien, y que de repente todo cambie: empiezan a tardar en responder, hablan menos o simplemente dejan de hacerlo. El silencio después de tanta cercanía pesa demasiado.
Apenas vamos por miércoles y yo ya pasé por todo el rango de emociones humanas: felicidad, ansiedad, tristeza, rabia, esperanza, decepción y hasta ganas de desaparecer del mapa. Esta semana vino con el paquete completo.
yo NUNCA me voy a olvidar de la noche que no podía ni respirar de tanto llorar, así como tampoco me olvido de quienes fueron las únicas personas que estuvieron