No salí de esa relación con dignidad, fuerza ni claridad.
Salí con el alma rota, con el corazón confundido y sintiéndome culpable.
Pero salí, y eso me salvó la vida.
Si alguna vez te dejo de hablar y te elimino de mi vida, espero que entiendas lo difícil que fue para mí. Tengo la costumbre de aferrarme a lo bueno de las personas sin importar lo malas que sean para mí, así que si no te busco es porque me empujaste más allá de mis límites.
Los vínculos no se rompen de la noche a la mañana por un disgusto, se rompen por el agotamiento emocional, de quien estuvo sosteniendo y tolerando, un cúmulo de acciones y heridas constantes
No necesito un hombre, pero definitivamente merezco a uno bueno. Uno que entienda por lo que he pasado y que nunca quiera hacerme pasar por eso otra vez. Uno que valore mis imperfecciones, que sepa que no soy perfecta y no espere que lo sea... Uno de quien pueda aprender y que quiera aprender de mí. Uno que sea mi amigo antes que nada. Uno que me ame incondicionalmente y todo lo que viene conmigo. Merezco eso