Quiero vivir en un bucle eterno donde se repita este gol, el grito, ese festejo, el abrazo con mi viejo y el corazón latiendo a mil por hora. Mirá si te voy a reprochar una expulsión si me hiciste feliz hermano.
Dejaron de cantar para convertirlo en un clamor. En un grito de guerra. En un rugido colectivo.
No eran jugadores entonando un himno, era un país entero recordándole al mundo quienes somos.
Esto es lo que no tienen y nos envidian.
Ganamos antes de jugar.