Y es que como decía Benedetti... "siempre hay algo de tristeza en mis momentos más felices, al igual que siempre hay un poco de alegría en mis peores días".
Abraham no vio la promesa cumplida de inmediato, pero caminó como si ya fuera suya; la Fe verdadera no espera ver para creer, camina creyendo hasta ver.
Ha sido un año muy bendecido, Dios me demostró que podía mucho más de lo pensaba, y alcanzar cada uno de mis propósitos e incluso cumplir otras metas que no tenía previstas en este año, me reafirma lo grande y bueno que es Dios conmigo.
No soporto un caso más de maltrato a los perritos, mi estabilidad emocional en estos momentos depende de que se ejerza justicia y se imponga la ley sobre los horribles seres humanos que están detrás de todo.