Este año prometo recordar siempre que las relaciones son recíprocas, no voy a permitir que me digan que no hice o dije algo cuando tampoco lo hicieron del otro lado. FIN DEL COMUNICADO
A veces uno también está roto por dentro, pero igual se pone de pie para sostener a otros. Ayudar nunca molesta… lo que duele es cuando nadie se da cuenta de que vos también necesitabas que te sostengan un ratito.
Al final del día somos mi habitación y yo, planeando cómo triunfar, estudiar y trabajar. Controlando mi mal genio y sanando en silencio todo lo que no hablo con nadie. Mi enfoque está en mi evolución.
Ahora me lo tomo con más calma, pero qué duro es ver cómo cambió mi forma de ver y querer a las personas. Ya no idealizo, ya no me entrego igual. Aprendí a poner límites, pero en el fondo extraño la inocencia con la que solía querer.
me lo tomo personal, porque a esta edad uno ya sabe lo que hace, con quién lo hace y por qué. No hay excusas, los actos hablan solos y no tengo por qué minimizar nada.