Me encantan las amistades de bajo mantenimiento. Cada persona vive su vida, días sin hablarse, lealtad incluso a distancia. Cuando se encuentran siempre es genial.
Cada vez que veo este balcón me imagino lo triste que debe ser pasar tu infancia en un departamento.
Lo afortunado que soy de haber crecido en el campo jugando en el barro y trepándome a los árboles