Mientras miles de familias de La Calera sufrían racionamientos y contaban las horas para llenar una olla con agua, el exclusivo club La Pradera de Potosí -donde viven políticos como Vicky Dávila, empresarios y la madre del alcalde Galán- seguía llenando sus 25 lagos artificiales y consumiendo más agua que Coca-Cola para que sus socios pudieran esquiar y jugar golf.
La investigación de @VoragineCo revela el rostro del privilegio hídrico en Colombia: un retrato brutal de cómo en este país hasta el agua termina concentrada en manos de los poderosos.
Lee la investigación completa aquí: https://t.co/9P30Dk42gK
Después de la Tempestad viene la calma, hoy es jueves día de Júpiter y las cosas poco a poco las vamos aclarando y la Fé y la intuición son nuestra ancla