Arde la Mezquita de Córdoba. Arde Historia, Arte, Humanidad. Mientras sus muros lloran ceniza, unos discuten su nombre y otros celebran su desgracia. No entienden que lo que se pierde aquí no es árabe ni cristiano: es de todos. El odio reduce a polvo lo que el tiempo hizo eterno.
El verbo merecer nos confunde: nos hace esperar en lugar de actuar. La vida no es cuestión de merecer, sino de buscar y hacer. Lo que merecemos se construye.