Una de las cosas que más me alegran de la llegada de Almada es que muchos bosteros se quieren matar. Algunos ya lo admitieron y otros se hacen los boludos.
Chacho, ahora te toca a vos.
Tenes a Almada, Correa, Beltrán y Otamendi. Te trajeron a Arambarri, Ortega, Andrada y Borré. Tenes a los tuyos. Tenes a Freitas, Driussi, Acuña, Moreno, Montiel. Vamos eh, River está obligado a ser campeón y que la gente se vaya del Monumental habiendo visto a un buen equipo de fútbol. A tirar para adelante. Te toca a vos, Coudet. Vamos River.
Argentina jugó la final como pudo. No había equivalencias, ni desde lo físico ni desde lo futbolístico. España es un equipo fresco; Argentina, desgastado.
Alcanza con mirar el recorrido de cada uno hasta la final. Mientras España fue construyendo su camino con autoridad, Argentina fue llegando con lo justo, empujada más por el corazón que otra cosa. Y el desgaste emocional de haber jugado un clásico en semifinales también pasa factura.
El sabor amargo de haber estado tan cerca va a quedar siempre. Pero también sabemos que fue un equipo que dio todo lo que tenía por dar, y que lastimosamente se quedó sin nafta los últimos días.
De mi parte solo queda agradecer. Por todas las emociones vividas y por un ciclo que durante cinco años, volvió a poner a la Selección Argentina en lo más alto del fútbol mundial.