Comunicadora social.Apasionada por la radio.Locutora nacional, conductora, coordinadora de talleres de radio. Mamá,esposa,mujer de fe y prisionera de esperanza
Cada tarea hecha con excelencia, intención y entrega refleja al Dios al que servimos. Nuestro trabajo, aun en lo cotidiano, puede mostrar quién es Él.
“Todo lo que hagan, háganlo de corazón, como para el Señor.” — Colosenses 3:23
Acabo de ver un posteo que dice: El que ora, depierta milagros... con miles de amenes... y ni una sospecha de los problemas con esa afirmación, así que aquí va:
1. El protagonista es el hombre y no Dios. (Antropocéntrica)
2. No motiva a una busqueda de Dios sino de beneficios. (Transaccional)
3. Promete algo que no siempre se da (Falaz)
Es como decir: El que habla con su mamá, recibirá chocolates.
El evangelio de la oferta y el sentimentalismo, la poca instrucción bíblica y el desaliento al uso del razonamiento nos ha dejado un cristianismo muy fragil. Vamos los líderes de la nueva generación, tenemos que corregir esto.
Labios chiquititos sin relleno, cejas sin diseño de Instagram, pómulos que no parecen pelotas de ping-pong, dientes normales (no de comercial de pasta), sin 3 kg de pestañas postizas, pelo del color que te dio Dios. Volvamos a las bases 🙏🏻
Dios es experto en los lugares que nosotros evitamos. El desierto, la pérdida, la crisis y la espera no son señales de abandono; muchas veces son escenarios de transformación. Ahí, donde ya no tienes recursos propios, es donde aprendes a depender de Su mano.
Cuando algo termina, Dios no siempre está cerrando una etapa: muchas veces está abriendo un camino. No todo debe cambiar por fuera; a veces el cambio ocurre por dentro, en la manera en que miramos la vida, interpretamos las pérdidas o enfrentamos lo que viene.
Según la Biblia: TODOS luchamos con la maldad adentro nuestro (Romanos 3:10-12, 23 - Eclesiastés 7:20 - Jeremías 17:9 y hasta Jesús lo afirma: Mateo 7:11)
Y eso incluye a tu político, pastor o persona favorita.
Y por esa razón nunca será cristiano votar, seguir o dar pleno poder a alguien como si fuera un mesías.
TODOS necesitamos mecanismos de control y rendir cuentas. Por el bien de los demás e incluso nuestra sanidad. (Y esta es una de las razones de para qué existe la iglesia y por qué se dejó atrás el sistema monárquico).
Navidad es un tiempo para detenernos y volver el corazón al hogar. Es la oportunidad de reencontrarnos, reconciliarnos, perdonar y afirmar el amor por Dios y por quienes caminan a nuestro lado. Por eso, baja el ritmo y permite que el cielo te recuerde que Jesús ha nacido.
Cuando una congregación local ofrece amor incondicional, guia espiritual genuina y refugio emocional a las próximas generaciones, sencillamente no tiene competencia.
La #iglesia es imparable cuando es la #Iglesia que Jesús desea.
Conectarnos con otros es lo que nos hace verdaderamente humanos. Nos da propósito, despierta el deseo de dejar huella en las nuevas generaciones y nos impulsa a seguir adelante. Sin amor, la vida pierde su significado. Por eso, aprecie a quienes tiene cerca.
Trabajen de buena gana en todo lo que hagan, como si fuera para el Señor y no para la gente. Recuerden que el Señor los recompensará con una herencia y que el Amo a quien sirven es Cristo. (Colosenses 3:23-24)
El narcisismo está de moda...pero sigue siendo tóxico para tu alma.
La cultura de la vanidad exhibe lujos externos y éxito aparente... pero carcome la vida interior con ansiedades y temores.
Manipular la adulación de quienes no te conocen devalúa la confianza de quienes sí lo hacen.
"No sean egoístas; no traten de impresionar a nadie. Sean humildes, considerando a los demás como mejores que ustedes." (Filipenses 2:3)
Tu vida no es casualidad. Desde antes de que nacieras, Dios soñó contigo, escribió tu historia y la llenó de propósito. Aun en medio de tus caídas, Él sigue teniendo planes de bien, de restauración y de esperanza.
“Pues yo sé los planes que tengo para ustedes… Jeremías 29:11
La fe más pura no es lo que se usa para obtener lo que se quiere sino lo que sale a la luz cuando no obtenemos lo que queremos. Lo primero es la ilusión del interés. Lo segundo es la confianza que emerge de tener en claro en quién creemos.
Ni la espiritualidad, ni la sabiduría, ni la integridad se miden en likes y seguidores. Solo la popularidad, la cual a Jesús nunca pareció importarle demasiado. De hecho, el único concurso de popularidad en el que participó sin querer, lo perdió con Barrabás. 😉
Feliz Lunes. 💪