Se ha vuelto tendencia en TikTok —entre inmigrantes, por lo que veo— pedir al Estado un «certificado de vulnerabilidad» y luego grabarse perreando con él.
No voy a hacer ningún comentario sobre el fondo del asunto, porque para qué vamos a enfadarnos. Pero Jaime lo mismo educa que entretiene, así que os comparto una reflexión, por si ayudara a alguien:
👉 ¿Veis el QR que aparece en la esquina de este fotograma de uno de esos imbéciles¹ bailes? Codifica un identificador que permite obtener una copia electrónica del documento.
Este identificador se llama Código Seguro de Verificación, o CSV. Y el QR generalmente es una URL que codifica este CSV.
Basta capturarlo con el teléfono para que cualquiera pueda obtener el documento completo. Y esto es muy útil porque permite a las Administraciones cotejar que el papel que les llevas es auténtico.
Antes del CSV, era un follón.
Hay muchas razones para no subir a las redes un vídeo que demuestra que eres tonto y además no puedes sostenerte por ti mismo, pero una de ellas es que cualquiera en internet podría obtener la dirección de tu casa, tu teléfono y otros datos personales.
👉 El otro día hice un trámite presencial ante un organismo autonómico, y me entregaron en papel un certificado. Yo no guardo papeles, así que cuando llegué a casa quise descargar la versión electrónica y deshacerme del folio.
Pero no pude.
No pude porque el QR aparecía cortado, pues el Gobierno de Cantabria lo pone tan pegado al margen, que la impresora del funcionario lo cercenó.
—¡Que no panda el cúnico! —pensé yo.
El QR solo codifica —entre otras cosas— el Código Seguro de Verificación, que aparecía bien visible, y sin cortar, en otro lugar de la página. Así que podía, simplemente, copiar a mano el CSV, y listo.
Un CSV es una larga retahíla alfanumérica. Los del organismo que me extendió mi certificado tienen esta pinta:
A0600A3gImashZlm+60Sk/S6cpOjJLYIAl3n8j
Pero cuando traté de descargar mi documento electrónico copiando del papel su CSV, vi que tampoco podía. ¿Por qué?
Porque el CSV está imprimido en una tipografía que presenta algunos caracteres de forma visualmente ambigua, como la letra i mayúscula y la letra l minúscula, que son diferentes pero se ven igual. O como el cero y la letra o mayúscula, que en esa concreta fuente me resultan indistinguibles.
En un CSV que contiene 5 caracteres ambiguos, esto significa 2⁵ = 32 combinaciones diferentes. Yo me hice la tabla combinatoria y, tras varios intentos fallidos —cumplimentando un CAPTCHA cada vez—, finalmente conseguí descargarme mi copia electrónica. 🎉
Pero el uso principal del CSV es que un funcionario coteje la autenticidad del documento en papel. Y, chico, por lo que sea, yo no imagino a un funcionario haciendo combinatoria, iterando una tabla y cumplimentando un CAPTCHA cada vez.
¿Y qué aprendizaje encierra esta historia?
1️⃣ Si estás en el sector público, pide que los CSV de tu organismo se codifiquen con alfabetos seguros, como Base58 (utilizado en algunas criptomonedas).
2️⃣ En las plantillas de documentos oficiales, el código QR no debería aparecer tan pegado al borde que pueda quedar fuera de los márgenes de la impresora.
3⃣ Los identificadores alfanuméricos es mejor presentarlos en tipografías con glifos claramente diferenciados.
4️⃣ Si eres imbécil¹, ten cuidado con TikTok.
Gracias por leer hasta aquí. Podría informar de esto al Gobierno, para que lo mejoren y otros ciudadanos no deban pasar estas penurias. Pero no serviría de nada; mi país no funciona así.
¡Pasad todos un feliz finde! ☺️
Y redifunde si has aprendido algo. 😃
___
¹ Decía mi abuelo que «imbécil», del latín «in-bellum», significa «inapto para la guerra». No sé si es cierta esa etimología, pero con ese sentido lo escribo yo.
Estuve en Suiza y había un debate político en mi cantón:
¿Debe el servicio municipal subir la tasa y recoger las basuras a diario, o es mejor congelar la tasa y seguir recogiendo los residuos en días alternos?
Había un debate —un cruce de argumentos—, una reflexión y una opinión en cada casa.
Me gustaría que el debate político en mi país fuese así. Una reflexión serena sobre nuestros retos colectivos. Pero, ¿qué ocupa los diarios y las conversaciones?
Que una exministra ha sido condenada por insultar a un juez. Que un ministro llevaba prostitutas a sus viajes oficiales. Que un expresidente ocultaba una fortuna en joyas de dudoso origen. Que un ministro está siendo juzgado por utilizar a la Policía para obstruir investigaciones judiciales. Que un diputado amañaba contratos públicos. Que la familia del primer ministro está sentada en el banquillo. Que asesores, comisionistas y tipos carcelarios campan e influyen en los poderes del Estado. Que los diputados —que habrían de ser para todos ejemplo de rectitud— utilizan nuestras lenguas, nuestra historia y nuestra diversidad no para celebrarlas sino para enfrentarnos a los unos contra los otros.
En este cenagal, cada cual toma su patético bando. «Los míos». «Los tuyos». «A favor». «En contra». Y los medios —inclusive los públicos— azuzan esta reyerta que, como un cáncer, está concomiendo mi país.
¿Cómo soportar este nauseabundo hedor en que se ha convertido el debate público? ¿Cómo podría alguien honesto querer implicarse en algo así?
Puedo aceptar que nos gobiernen mediocres, si son rectos. Pero cada caso es una herida. Cada noticia lacera el espejismo menguante de la ilusión que me gustaría sentir por mi país.
Quisiera tener líderes con grandes valores, aunque no sean exactamente los míos. Instituciones que, al frente, tienen hombres y mujeres respetables y elevados de espíritu. Quisiera no leer los insultos y las zafiedades que a menudo encuentro por aquí en la boca de las más altas magistraturas del Estado y la soberanía nacional. Quisiera ver la ética por encima de las ideologías.
Pero siento tristeza.
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Le da miedo que la gente se entere de que tiene altas capacidades, pero aparece en un periódico nacional contándolo con su foto.
Igual no son tan altas, ¿eh?
La España real desde 2018:
🛒 Cesta de la compra: +35%. (Con productos básicos por encima del 50%)
🏡 Vivienda: +35% a +45% según zona.
🚗 Coches: +35% a +40%.
💼 Salario bruto medio: +11%.
Y el salario neto ha crecido menos que el bruto por el efecto de cotizaciones e IRPF.
La España real:
📈 Crecen los salarios (+23%), especialmente los más bajos (+42%) desde 2018.
📉 Los precios se mantienen estables (el IPC se mantiene en el 3,2%).
España crece, protege y avanza.
Seguimos 🇪🇸 🚀
¿Os acordáis de cuando la libertad de expresión en internet y la lucha contra la censura gubernamental era cosa de la izquierda? Qué tiempos eh?
Otro tema en el que no te mueves ni un centímetro y de golpe pasas de roja a facha.
@VirutasF1@alfreyes14 Pero Viru, eso no puede ser, si según nos cuentan, los inquiokupas no existen.
Y si existieran (que no existen), solo okupan a fondos buitres y a los malvados bancos, nunca a personas de a pie.
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Cuando alguien no te permite aparcar en una plaza de parking libre porque "la está guardando para otra persona" y, al final, la tecnología te echa una mano con total elegancia...