Podemos volver al Google de antes? No quiero un resumen hecho por IA, ni una vista general, ni que la IA me explique Internet. Quiero buscar algo y que Google me muestre los resultados. ¿Cómo se desactiva esta cosa?
En memoria de Víctor Jara (1932-1973) 🌹
El 16 de septiembre de 1973, el cuerpo del popular cantautor y director de teatro Víctor Jara fue hallado con 44 impactos de bala en las cercanías del Cementerio Metropolitano.
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Lo que está ocurriendo en la Comisión de Seguridad de la Cámara es grave. El miércoles, su presidente republicano nos citó extraordinariamente durante toda la sesión de sala, y además en la tarde con apenas horas de anticipación. Él mismo propuso una salida sensata para excluir las manifestaciones pacíficas de la ley de Kast, que pretende castigar cortes parciales de tránsito incluso cuando no causen daños. Sin embargo, el ministro republicano de Seguridad no asistió y sus asesores hicieron lobby diputado por diputado para bloquear dicha propuesta (todo esto verificable en YouTube). Tras horas de desorden, el proyecto avanzó permitiendo criminalizar manifestaciones pacíficas.
Ahora nos cita para el lunes 21, a las 11:30 en Valparaíso, para votar el proyecto de “vándalos”, sabiendo que varios fuimos convocados previamente, entre las 10:30 y las 12:30, en Santiago. Entre otras materias, debemos votar una censura injustificada contra el presidente de la comisión investigadora por Steinert @RaulLeiva , promovida por el jefe de bancada de los republicanos.
Como si fuera poco, el mismo presidente de seguridad republicano hoy anunció que sean dos las sesiones extraordinarias para el lunes, nuevamente superpuestas con la Sala y faltando a los acuerdos entre las bancadas.
La Presidencia de la República, el Ministerio de Seguridad y la presidencia de la Comisión de Seguridad, todos en manos republicanas, presionan para acelerar proyectos contra las manifestaciones pacíficas, mientras entre ellos mismos promueven censuras y realizan citaciones incompatibles.
El desorden del @GobiernodeChile ya no ocurre sólo entre sus partidos. También hace agua dentro del propio Partido Republicano. Lo preocupante es que tienen toda la conducción de la seguridad del país y, al parecer, ningún contrapeso interno.
Esto sigue en desarrollo. Ante la evidente falta de conducción republicana, tuvimos que acudir al secretario general de la @Camara_cl y sería bueno que @Segpres pusiera ojo en esto.
ANATOMÍA DE UN MUGROSO MAMARRACHO
Definitivamente hay personas que se visten mal y personas que consiguen algo bastante más sofisticado: convertirse en un total mamarracho. No es lo mismo. Vestirse mal puede ser un accidente; ser un mamarracho exige perseverancia y un estado mental lejos de lo normal.
El mamarracho no conoce la sobriedad porque la considera una derrota. Necesita que cada pieza de su indumentaria participe simultáneamente en una insurrección estética: el pantalón, la chaqueta, la corbata…todo ha roto relaciones diplomáticas con la estética, la camisa en una talla menor y los zapatos que parecen haber llegado desde otra reunión, o desde una maratón. Zapatillas sucias, viejas y desgastadas. Todo como parte de un protocolo vulgar y estrafalario.
Pero el verdadero mamarracho trasciende la ropa. Es una actitud ante la existencia. Su lenguaje, sus palabras, y lo más probable, sus pensamientos, limitados y precarios, pero instalados en la mente del personaje que trata de mugorosos al resto, porque finalmente lo aprendió de su propia imagen, porque si algo hace en modo recurrente, es mirarse al espejo y enamorarse de su propio reflejo.
Ese mamarracho, tiene algo de personaje construido sin director de arte. Quiere proyectar autoridad y proyecta utilería; busca distinción y encuentra extravagancia; pretende comunicar espontaneidad y termina pareciendo un bruto, un estúpido e ignorante. Su gran tragedia estética consiste en que cuanto más intenta parecer singular, más evidente resulta el esfuerzo y su fracaso en el intento.
Y ahí aparece una paradoja interesante: la elegancia auténtica casi siempre parece fácil. No necesita explicarse, anunciarse ni llamar desesperadamente la atención. El mamarracho, en cambio, necesita público. Es una estética con megáfono. Los aplausos sin olfato parecen alienarle, y los gritos desenfrenados son la antesala de los insultos que emergen como la prosa literaria que le representa.
Quizás por eso provoca esa mezcla irresistible de fascinación y desconcierto en un público limitado y frágil. Uno lo mira intentando descubrir qué ocurrió: si perdió una apuesta, si se vistió durante una tragedia, o si simplemente ninguno de sus espejos tuvo el valor de decirle la verdad.
Porque un mamarracho no es necesariamente alguien donde la fealdad decidió habitar, ni siquiera alguien mal vestido del todo.
Es algo mucho más complejo:
es una persona que consiguió transformar la estupidez, la ignorancia, el narcisismo, la inestabilidad mental y el mal gusto en una declaración de principios, y Milei representa esa persona desde su propio ADN.
El presidente argentino es la viva muestra de la convivencia entre la enajenación mental y el poder regalado por un electorado dañado, frustrado y cuya ira nubla cualquier atisbo de razón.
La palabra mamarracho contiene exactamente lo que el presidente argentino representa, y no pretende ser un insulto, es la viva definición realista de un pobre y triste fulano, cuyo propio pensamiento de sí mismo le ha jodido la vida, donde habita un ser triste, solitario, amargado, frustrado, e infeliz, que ha debido construir forzadamente un diálogo de amistad con sus perros y una dependencia enfermiza de su propia hermana. Un mequetrefe que declaró abiertamente odiar a sus padres y que ellos no existen para él. Esa sola declaración nos trasparenta su pobreza e infelicidad del alma.
Milei le ha dicho a su adversarios, en un país ajeno, zurdos mugrosos, y si un pelafustán como Milei trata así a quienes piensan diferente, quizá no habría que ofenderse, sino tenerle lástima y conmiseración, pues la salud mental del mandatario argentino y su deterioro cognitivo están por sobre su propio control y voluntad.
@MisColumnas
Ella es Paz Zárate, abogada internacionalista, ah defendido a Chile en el tribunal de la Haya, traten de ver la entrevista completa en el canal 24 horas, donde básicamente deja en claro que kast es un estúpido.
#MissMundoCHV#CambioDeHora#PrimerPlanoCHV#MesaCentral#enacional
Si usted creyó todo lo que se dice en el video adjunto, permítame decirle con todo respeto:
Usted es un soberano imbécil.
Se hizo daño a usted mismo y al resto de sus compatriotas.
Como olvidar el día en que Jeannette Jara le dijo a Kast en su cara que era un mentiroso y cobarde y lo encaró por su ejército de bots 👊🏻👏🏻.
#Jara#KastDestruyoChile.
La propuesta constitucional del Presidente @joseantoniokast en su discurso sobre seguridad fue: ¿ignorancia, incomprensión lectora o manipulación informativa de marketing? 👇🏽
@Senado_Chile@Camara_cl
SI CHILE FUERA UN PAIS DECENTE, CAMILA FLORES NO TENDRÍA NI UN DERECHO DE PONER SI QUIERA UN PIE EN EL CONGRESO POR LADRONA. ESA WEONA DEBERÍA ESTAR EN LA CARCEL.
Francisco Huenchumilla, le da una clase de historia y envía un mensaje a José Kast:
“En chile los campesinos no recibían sueldo, recibían especies (…) la riqueza se fundó gracias a la esclavitud …”
KAST vs KAST
Hay algo profundamente enternecedor en ver a José Antonio Kast enfrentarse al Estado como quien pasa años insultando a un piloto… hasta que un día le entregan el avión. Resultó que despegar no era lo mismo que gritar desde el aeropuerto.
Durante años, —Kast candidato— fue una mezcla entre comentarista de matinal, administrador furioso de WhatsApp y profeta del apocalipsis nacional. Todo era culpa de alguien más, del gobierno de turno. Si subía la bencina, era incompetencia criminal. Si aumentaba la delincuencia, había que sacar tanques. Si el crecimiento era mediocre, Chile estaba a minutos de convertirse en Venezuela. El país siempre parecía al borde del colapso y sólo él, armado de una cuenta de X y una indignación industrial, podía salvarlo.
Pero ocurrió la tragedia menos prevista por el kastismo: ganó.
Y ahí apareció —Kast presidente—. Un hombre que pasó años criticando cada decisión de gobierno y que, al llegar al poder, descubrió que administrar un país exige algo más complejo que escribir “INACEPTABLE” en mayúsculas.
“El problema de Kast nunca fue la falta de convicción. Fue el exceso de simplificación”.
Gobernó durante años un país imaginario donde los problemas se resolvían con voluntad, slogans y frases diseñadas para viralizar.
La seguridad, por ejemplo. En campaña parecía protagonista de serie de Netflix: “Plan Escudo”, “Operación Frontera Final”, “Tolerancia Cero”. Faltaba apenas un tráiler con explosiones y música épica. Pero una vez en La Moneda, el libreto chocó con un detalle incómodo: no había plan, ni suficientes carabineros, ni inteligencia, ni presupuesto mágico, ni botón rojo para expulsar migrantes por Bluetooth.
Entonces el hombre que pedía militares en cada esquina comenzó a hablar de “coordinación institucional”, “limitaciones jurídicas” y “evaluaciones técnicas”. Traducido: descubrió exactamente las mismas restricciones que ridiculizaba cuando gobernaban otros.
La hipérbole como programa.
Quizás el momento más honesto del kastismo fue cuando explicó que sus promesas de expulsiones masivas eran una “metáfora”. Qué maravilla conceptual. La cuenta regresiva no era literal. Las promesas eran simbólicas. El reloj era poético. El plan migratorio era realismo mágico.
Porque —Kast candidato— era un hombre de certezas absolutas, —Kast presidente—, en cambio, parece un alumno justificando un trabajo que no alcanzó a terminar.
El enemigo era el estado… hasta que conoció sus comodidades.
Durante años criticó el uso de recursos públicos con fervor franciscano. Y sin embargo, bastó cruzar la puerta de La Moneda, su nueva casa, para enamorarse rápidamente de las bondades del aparato estatal. Resultó que el Estado opresor también tiene comedor, chofer, residencia y vajilla fiscal y puede organizar almuerzos a sus amigos con cuenta al erario.
El mismo hombre que denunciaba nepotismos hoy sonríe orgulloso mientras celebra el ascenso político a diputado de su hijo y sobrinos como si gobernar Chile fuese una pyme familiar.
Y qué decir de los ministros. Kast exigía renuncias antes de los cien días cuando era oposición. Pero gobernar tiene esa extraña costumbre de convertir a los “ineptos” en “equipos que necesitan tiempo”. El desempleo no desapareció con discursos. La economía no reaccionó a hashtags patrióticos. Y el Estado no se administró como un live de TikTok.
Kast, el presidente que jamás habría votado por sí mismo.
Lo más irónico del gobierno de Kast es que su opositor más feroz sería el propio Kast de hace tres años. El candidato viviría destrozando al presidente en X desde las siete de la mañana. Lo acusaría de ineptitud, tibieza, improvisación y excusas.
Y tendría razón.
Porque el gran descubrimiento de este gobierno no es que Kast haya cambiado. Es que siempre supo que gobernar era infinitamente más difícil de lo que gritaba. Pero la indignación daba votos y la complejidad no cabe en un tuit.
Al final, la verdadera metáfora no eran las expulsiones.
Era él.
@MisColumnas
🇨🇱Mapuches alertan de leyes que cederían sus tierras a israelíes
➡️Pueblos indígenas mapuches,⛺️ en el sur de Chile, expresan preocupación por posibles leyes que provocarían el pase de sus tierras a manos de empresarios israelíes.
🎙 Manuel Arismendi desde Quepe – Freire