Una de las próximas publicaciones de Ediciones Tinta Roja será «Economía política del rentista», de Nicolái Bujarin.
Este ensayo llevaba sin ser editado en español medio siglo y, dadas las circunstancias, nos parecía una obra más que oportuna.
Esta es la historia de la obra 🧵
WILLIAM FAULKNER
Entrevistado por Jean Stein (1956)
P: ¿Lee a sus coetáneos?
R: No. Leo los libros que me cautivaron cuando era joven. Vuelvo a ellos como se vuelve a un viejo amigo. El Antiguo Testamento, Dickens, Conrad, Cervantes…El Quijote lo leo todos los años, igual que otros leen la Biblia. Flaubert, Balzac—que creó un mundo que sigue intacto, una corriente de sangre que fluye por veinte libros—, Dostoievski, Tolstói, Shakespeare… De vez en cuando leo a Melville y, de los poetas, a Marlowe, Campion, Jonson, Herrick, Donne, Keats y Shelley. También sigo leyendo a Housman. He leído esos libros tantas veces que no siempre empiezo desde el principio. Leo sólo una escena, o busco los pasajes de un personaje, de la misma forma que charlas fugazmente con un amigo cuando te encuentras con él.
P: ¿Y Freud?
R: Cuando vivía en Nueva Orleans todo el mundo hablaba de Freud, pero yo nunca lo leí. Shakespeare tampoco leyó nunca a Freud, y dudo que Melville lo hiciera. Moby Dick, desde luego, estoy seguro que no lo leyó.”
His books were readily available to read in USSR. They were studied as any ideologies would be studied.
There is a great story Michael Parenti used to tell about a trip he took to USSR. He was with a bunch of American academics, who had been talking down on the Soviets and the censorship they guessed they had been under.
When one of them asked a Soviet academic which western theorists he’d read, he rattled off a long list, which both Friedman and Hayek were on. The Soviet then asked the American which Soviet theorists he’d been able to read.
And the American couldn’t list a single one.
That story is a perfect encapsulation of how real, effective censorship works. You’re not outright forbidden to read. You are, instead, gaslit into it with billions of dollars worth of propaganda, information marginalization, distortion, and lies.
This is why you still find people today who believe in cartoons, rather than simply opening their eyes and looking at the real world, who retreat into safe abstractions rather than face the cold, hard reality that we are the most propagandized, socially engineered, and brain washed people in history.
En abstracto, la tecnología no es en sí misma una solución a los problemas de la humanidad, como tampoco es un mal en sí; pero, concretamente, no es neutral, porque toma el rostro de quien la concibe, la financia, la regula, la utiliza.
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Buenas. Realizo una tesis en Moscú sobre la recepción activa de Hegel en la URSS, estoy en contacto con filósofos que ya participaban en los debates de los 70 junto a Iliénkov, etc.
Me sorprende la forma general tan irreflexiva de abordar el problema. Pese a que contenga…
Cada cierto tiempo sale la misma mierda. A ver, fieras, que os estáis viniendo arriba con los apuntes de mates de un muerto de 1880.
Los Manuscritos matemáticos de Karl Marx (unos cuadernos de notas PRIVADOS de finales de los 1870) no eran una tesis para publicar en una revista de exactas. Eran los apuntes en sucio de un paisano de letras que, pasados los cincuenta y a la luz de un candil, se puso a picar piedra para aprender cálculo diferencial por las bravas. ¿Por qué? Porque
para modelar las crisis cíclicas del capitalismo en El Capital necesitaba entender los cambios continuos y las tasas de variación.
Juzgar los borradores de un pavo de hace siglo y medio con la estúpida soberbia del que tiene google scholar a un clic y la IA resolviéndole las derivadas desde el sofá es de una indigencia mental de traca.
Marx estudiaba de forma autodidacta en el Museo Británico con los manuales que buenamente caían en sus manos (Newton, Leibniz, Euler o d’Alembert). Estaba aprendiendo cálculo avanzado en condiciones que hoy serían “subóptimas” no (por usar vuestra terminología gilipollesca), lo siguiente.
Sus dudas no eran una chaladura suya; era el debate central de la matemática de su tiempo que luego cerrarían tíos como Cauchy o Weierstrass.
Utilizar los folios privados tachados donde alguien está aprendiendo un campo técnico hipercomplejo y que no es el suyo para decir que es bobo es de una bajeza metodológica de aurora boreal. Es como si pillo los borradores que tiraste a la papelera cuando suspendías integrales en el instituto para decir que eres analfabeto.
En la academia seria se evitan dos gilipolleces simétricas a este respecto. El primer error (el vuestro) es decir que estos apuntes demuestran que era imbécil. El segundo es decir que
Marx anticipó la matemática del siglo XX. Ni una cosa ni la otra: eran materiales autodidactas tardíos.
Ningún historiador de la economía o de la ciencia serio considera que estos borradores reflejen falta de capacidad intelectual por parte de Marx. Las discusiones de verdad sobre Marx se centran
en si su teoría del valor funciona o si su análisis del capitalismo se sostiene, no en una supuesta tara mental inventada en Twitter para rascar unos
cuantos likes de mierda entre vuestra parroquia.
Para que veáis el nivel de vuestra indigencia discursiva: los críticos más feroces del marxismo tenían un nivel intelectual/de cortesía básica que os da mil vueltas. Eugen von Böhm-Bawerk, el jefazo de la escuela austriaca, escribió en 1896 Karl Marx and
the Close of His System, y la crítica de Böhm-Bawerk contra Marx no consistía en decir que estaba borracho, que era subnormal o que se follaba a la criada. Trataba de demostrar que el modelo tenía
contradicciones internas (y ahora no entraremos si le entendió bien o no, si lo consiguió o no) pero cualquiera que lo lea verá que dice expresamente que “considera a Marx un pensador de primer calibre”.
Los manuscritos matemáticos son solo una pieza de la historia intelectual del siglo XIX que pertenecen, aunque os joda, a uno de los pensadores más influyentes de la historia.
Ver un borrador con tachones de 1875 y creeros que habéis cazado a un “tonto”, es para hacéroslo mirar.
Se cumplen cincuenta años de la publicación de uno de los libros de historia más influyentes de nuestro tiempo. El queso y los gusanos sigue siendo un referente, una forma de hacer, un lugar seguro al que volver en tiempos de miedo, duda e incertidumbre. La pregunta es inmediata:
¡Ya en librerías! 📢 Presentamos la edición en español de "Planificación económica en la era de la crisis climática" (@EditorialTrotta). Una obra que desarrolla la tesis de que el modo de producción del futuro es, esencialmente, planificación + democracia.
Aimé Césaire señaló: "Lo que no se le perdona a Hitler no es el crimen en sí, [...] sino el crimen contra el hombre blanco [...] el haber aplicado en Europa métodos colonialistas que antes estaban destinados a los árabes de Argelia, a los culíes indios y a los negros de África".
Por eso ‘Los miserables’, ‘Germinal’ o ‘Las uvas de la ira’ seguirán siendo universales y se leerán en los siglos venideros mientras tus mierdas cobardes y equidistantes serán un diminuto borrón que se perderá por el retrete de la literatura, reputísimo anormal.
El 8 de marzo murió Backhaus. El 14, Habermas. Solo uno dedicó su vida a reconstruir la crítica de la forma-valor desde el seminario de Adorno. El otro la abandonó por una teoría del consenso. Se llora al segundo, mientras que al primero ni se le menciona.
"Perdón por hablar en español", todo cagado hablando con miedo, cuando acá grita e insulta a la mitad de su país. Votaron a un monigote, marioneta, cobarde, corrupto, bufón, que nos entrega y nos lleva a la ruina.
El pensamiento de Karl Marx en una frase:
"Nuestra preocupación no puede ser simplemente modificar la propiedad privada, sino abolirla; no acallar los antagonismos de clase, sino abolir las clases; no mejorar la sociedad existente, sino fundar una nueva". Y añadía que, de no ser así, "el proletariado perdería toda su posición independiente, tan duramente conquistada, y quedaría reducido una vez más a un mero apéndice de la democracia burguesa oficial" (1850). Este ha sido el caso en las últimas décadas y esta es la posición de la izquierda en gran parte del mundo actual.