REFLEXIÓN
Hay algo que deberíamos cuestionarnos como público de La Casa de los Famosos: ¿en qué momento dejamos de disfrutar un reality para convertirlo en una guerra?
Hubo temporadas en las que las “funas” pasaron de ser una opinión sobre un participante a campañas capaces de cerrar cuentas, afectar trabajos, oportunidades y hasta la vida personal de quienes estaban dentro o alrededor del programa.
Y después de todo eso, resulta contradictorio exigirles que regresen, que nos den contenido, que sean accesibles, que interactúen con el público y que “nos entretengan”.
No podemos querer el espectáculo y, al mismo tiempo, castigar a las personas por participar en él.
Podemos tener favoritos. Podemos criticar estrategias, decisiones y comportamientos. Podemos dejar de apoyar a alguien. Pero hay una enorme diferencia entre eso y destruir a una persona por un reality.
Quizá antes de exigir “¡queremos contenido!”, deberíamos preguntarnos: ¿qué hicimos como público para que esas personas todavía quieran compartirlo con nosotros?
Porque detrás de cada famoso hay una persona. Y cuando el entretenimiento se convierte en odio, todos perdemos.
Disfrutemos el reality, debatamos, opinemos… pero no olvidemos la humanidad del otro.
Karina lobaaaa, cuerpo y rostro acaba de entender el mensaje;
Karina: “En pocas palabras, está aburrida la casa” 💋
#LaCasaDeLosFamososMx#TeamKarinaTorres