Me da pánico la fragilidad de los lazos humanos. Un malentendido, un orgullo herido, un mensaje sin responder. Y algo que tomó años construir se desmorona en un segundo.
Mi momento mas maduro ha sido aprender a amar el desapego, si alguien me acompaña, está bien; si no, tambien, si alguien quiere hablar conmigo, lo valoro; si no, lo respeto, cero apegos, mucho amor para quienes me rodean, pero sin expectativas ni obligaciones.
Me alegra muchísimo que la mujer del Carulla no se hubiera callado, seguramente si yo hubiera sido yo me asusto y me voy de ahí, pero la chica habló, enfrentó y miren lo que destapó, el man es un completo misógino hijueputa.
A mí sí me alegra que sigan exponiendo a todos los hombres que creen que pueden ir por la vida incomodando e intimidando a las mujeres en el espacio público. También, me agrada que queden al descubierto los manes que salen en redes a darles la razón.
El sujeto se llama Francisco Torres y es de la Armada, lo enfrentamos en los grupos de Teusaquillo porque ya ha sido acosador y grosero con más mujeres, incluyéndome. Justo esta mañana nos despertamos con la noticia y la respuesta fue amenazar a las chicas que lo enfrentamos.
Amar bien no es cuestión de suerte, sino de voluntad. Una relación sana no es aquella que no tiene conflictos, sino la que decide enfrentarlos con respeto, espacio propio y mucha escucha. ✨
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