mis padres no criaron a ninguna tibia, yo pago, yo resuelvo, lo hago cansada, lo hago con miedo, con el corazón roto, enferma, con dudas.
Pero lo hago y lo seguiré haciendo.
Uno llega a una edad donde ya no quiere volver a escuchar un “te mereces a alguien mejor”; solo quiere escuchar un “quiero amarte, cuidarte y trabajar en nosotros para ser mejor para ti”.