Nadie habla de lo difícil que es tener sentimientos encontrados; sentir tanto cariño/amor por alguien y al mismo tiempo una decepción profunda por la forma en la que ha llegado a comportarse.
El proceso más triste de soltar a alguien es cuando tienes que obligarte a no escribirle. Tienes el celular en la mano, sabes de memoria lo que quieres decirle, pero te acuerdas de su última indiferencia, de sus respuestas cortas, de su desinterés, y te tragas las ganas.