El que reza es como un enamorado: lleva siempre en el corazón a la persona amada, vaya donde vaya. Por eso, podemos rezar en cualquier momento, en los acontecimientos de cada día: en la calle, en la oficina, en el tren…; con palabras o en el silencio de nuestro corazón. #Oración
Todos necesitamos al Padre que nos tiende la mano. Rezarle, invocarlo, no es una ilusión; ¡la ilusión es pensar que podemos prescindir de Él! La oración es el alma de la esperanza.
Tengamos siempre fija la mirada en el Rostro resplandeciente de Dios, que contemplamos en Cristo transfigurado sobre el monte Tabor: Él es la luz que ilumina los acontecimientos de cada día. #Transfiguración
Los hombres y las mujeres que rezan saben que la esperanza es más fuerte que el desánimo. Creen que el amor es más fuerte que la muerte, y que sin duda un día triunfará, aunque en tiempos y formas que nosotros no conocemos. #Oración