Hoy volví a llorar, lloré porque ya no puedo, porque todo duele, porque todo pesa, porque no sé dónde irme, porque no sé cómo empezar, porque no sé cómo parar, hoy volví a llorar porque me ganó el miedo, la ansiedad, la depresión y sobre todo la desesperación de no saber qué rumbo tomar, hoy volvi a llorar y tal vez mañana igual, pero supongo que está bien.
No quiero que toda mi vida sea aprender a soltar. Por una vez, quiero encontrar un lugar donde pueda quedarme y descansar con la certeza de que no tengo que irme. Quiero conocer esa sensación de pertenecer, de construir raíces y sentir que finalmente estoy en casa.