Mientras el país celebra, una noticia pasó prácticamente inadvertida.
El 30 de junio fueron cesadas las 43 personas trabajadoras sociales del Instituto Federal de Defensoría Pública.
No eran personal administrativo. Eran profesionales que realizaban investigaciones socioeconómicas, elaboraban dictámenes en trabajo social e identificaban las condiciones de vulnerabilidad de quienes acuden al Estado porque no pueden pagar una defensa o una asesoría jurídica.
Su trabajo permitía que mujeres víctimas de violencia, niñas, niños y adolescentes, personas mayores, indígenas, migrantes, personas con discapacidad y víctimas de violaciones a derechos humanos recibieran una atención integral y una defensa acorde con su realidad.
Cuando desaparece este personal especializado, no sólo se pierden empleos; también se debilita la posibilidad de impartir una justicia profesional, independiente y de calidad para quienes más la necesitan.
Resulta especialmente preocupante que, después de que la reforma judicial prometió reiteradamente respetar los derechos laborales, continúen presentándose ceses que dejan a personas servidoras públicas sin empleo y, en algunos casos, incluso sin seguridad social para continuar tratamientos médicos indispensables.
Defender los derechos laborales también es defender el Estado de derecho. Y proteger a quienes hacen posible el acceso a la justicia es proteger, sobre todo, a quienes menos tienen.
La justicia también se debilita cuando se despide a quienes la hacen posible.
@alitomorenoc Suena muy bien, pero... Cómo pretende conseguirlo? Qué está dispuesto a hacer para que eso suceda? Y con estar dispuesto a hacer no me refiero que el pueblo de México termine pagando por ocurrencias.
@Cele790446 Podría ser una persona que en realidad no se ha hecho responsable de sus emociones y sigue pensando que sus parejas deben de coincidir con su forma de pensar, etc. Y uno en realidad tiene bastante responsabilidad en lo que sucede en la relación.
🚨 Viajó por una oferta laboral, desapareció y la encontraron en un psiquiátrico
Cristina, una madre desesperada de Quintana Roo, localizó a su hija de 26 años en el Instituto Nacional de Psiquiatría tras dos semanas desaparecida en la Ciudad de México.
La joven, arquitecta de profesión, viajó por una oferta laboral, pero fue ingresada bajo protocolos opacos y sin el consentimiento de su familia, permaneciendo incomunicada y con signos de afectación emocional severa.
@ohernandezb con la información
@El_Universal_Mx De que sirven mas hospitales si ni medicamentos suficientes hay. Y luego los que están activos no tienen ni atención, ni medicamentos necesarios. Si no dese una vueltita por HG de Cd del Carmen, Campeche.