1️⃣ Derrocar a un dictador suena moralmente justo. Nadie llora por un tirano. Pero el derecho internacional no se construyó para proteger a los buenos, sino para contener a los poderosos. Por eso prohíbe la fuerza casi sin excepciones: no porque ignore la injusticia, sino porque sabe que, si cada país decide a quién “liberar” a balazos, el mundo vuelve a la ley del más fuerte.
2️⃣ El problema no es Maduro. El problema es el precedente. Cuando la fuerza militar se usa para cambiar gobiernos sin reglas claras, la soberanía deja de ser un límite y se vuelve un estorbo. Hoy es “derrocar a un dictador”; mañana será “corregir una elección”, “proteger intereses”, “restaurar el orden”. El derecho no absuelve dictaduras, pero tampoco legitima cruzadas unilaterales.
3️⃣ La pregunta incómoda no es si un tirano merece caer, sino quién decide cuándo y cómo. Porque la historia enseña algo brutal: sacar al dictador es fácil; construir justicia después, no. Y cuando la legalidad se rompe en nombre del bien, casi siempre lo que sigue no es libertad, sino caos, violencia y nuevas víctimas. El derecho existe para recordarnos eso, incluso cuando incomoda.
"By proceeding without any semblance of international legitimacy, valid legal authority or domestic endorsement, Mr. Trump risks providing justification for authoritarians in China, Russia and elsewhere who want to dominate their own neighbors."
- NYT Editorial Board
John Bolton, Berne Sanders y Mike Pence de acuerdo en política exterior. Para que nos hagamos una idea de la situación y el shock que están suponiendo las decisiones de Trump en relación a Ucrania y Europa.
Former Georgia Republican Lt. Gov. Geoff Duncan endorses Kamala Harris for president: “I don’t agree with Kamala Harris on everything….I’m willing to eat a little bit of humble pie here to do the right thing. And the right thing is to beat Donald Trump…He’s reckless on a good day and dangerous on a bad day.”
La renuncia de Biden ha trastocado las perspectivas electorales en EEUU. Sobre todo para los republicanos.
La elección de JD Vance como candidato a la vicepresidencia de Donald Trump representó una señal de confianza en la victoria. Con todas las encuestas a favor y por un margen impensable hace unos meses, y con Biden rechazado por una mayoría de votantes demócratas y asediado por sus propias filas, Trump se permitió el lujo de redoblar el mensaje populista al elegir una versión de sí mismo más joven, elocuente y, en muchos sentidos, más radical, como compañero de ticket.
Atrás quedaron otras opciones algo más moderadas que podrían haber compensado la imagen dura de Trump y apelado a los votantes indecisos. Hace meses se decía que Trump elegiría como número dos a una mujer, por ejemplo. Con la selección de Vance efectuó el movimiento contrario: imagen de machomán y populismo MAGA en vena.
Hablamos de Vance, un tipo que durante años mantuvo posiciones estrictamente antiaborto y que ha insultado y llamado “cat ladies” a las mujeres que no tienen hijos. Un tipo impopular con casi todo el electorado: el candidato a VP más impopular desde 1980 en este momento de la campaña: un neto negativo, según una reciente encuesta de YouGob/Economist.
Pero daba igual. Los sondeos decían que Trump ganaría en todos los estados clave y se llevaría alguno que otro (Virginia, Nevada, puede que hasta Minesota y New Hampshire) de propina. ¿Por qué no echarle coraje y elegir a un sucesor al frente del populismo?
La renuncia de Biden y el ascenso de Kamala Harris han trastocado esta estrategia.
Trump se ha convertido en el candidato presidencial más viejo de la presidencia de EEUU (78 años); ya no tiene la ventaja de tachar a su rival de ser un carcamal, lo cual era la esencia de su campaña: un contraste visual entre los numerosos tropiezos de Biden y el aplomo de un Trump que desde hace meses se ha mostrado más sereno y disciplinado.
Ahora van a tener repensar y rehacer el núcleo de su estrategia.
Kamala Harris, pese a ser tradicionalmente impopular desde su salto a la política nacional en 2019/2020, tiene su base de apoyo entre las mujeres y las minorías. Lo cual puede hacer daño a Trump; o, mejor dicho, al ticket Trump-Vance.
La derogación de la protección federal del aborto en 2022 ha hecho de las mujeres un bloque electoral movilizado y temible, como se vio en las midterms y en numerosas “elecciones especiales” (a nivel estatal y fuera de calendario). Kamala Harris se ha especializado en el tema de los derechos reproductivos y es posible que le saque rendimiento político de aquí a noviembre.
Algo similar sucede con los votantes de color: Trump avanzaba ligeramente entre los jóvenes negros. Es posible que Harris frente estos avances.
Evidentemente, aún es pronto para saber cómo le irá a Harris en las elecciones. Se trata de una candidata por lo general débil, impopular y con un perfil que puede echar para atrás a muchos votantes de los estados clave. No podemos dejarnos engañar ni por la explosión de entusiasmo demócrata de estos días, ni por las cantidades industriales de propaganda con la que nos están inundando.
Pero, con el lastre que suponía Joe Biden fuera de juego, todo ha cambiado y los demócratas piensan que, ahora sí, tienen una oportunidad en noviembre.
Tough. Fearless. Tenacious.
With our democracy at stake and our future on the line, no one is better to prosecute the case against Donald Trump's dark vision and guide our country in a healthier direction than America’s Vice President, @KamalaHarris.
Romney's statement on Biden
“I’m a classic Republican and he’s a classic Democrat; obviously, President Biden and I usually didn’t see eye-to-eye. I opposed many of his initiatives. But we did find common ground on infrastructure, Ukraine, the Electoral Count Act, adding religious liberty protections to the marriage bill, gun safety measures, and chip manufacturing.
“Others will judge his presidency. However, having worked with him these past few years, I respect President Biden. His decision to withdraw from the race was right and is in the best interest of the country.
“Ann and I send warm personal wishes to the President and First Lady.”
Joe Biden has been one of America’s most consequential presidents, as well as a dear friend and partner to me. Today, we’ve also been reminded – again – that he’s a patriot of the highest order.
Here’s my full statement: https://t.co/Bs2ZumFXxe