Nadie sabe mejor que tú lo que te hace bien y lo que te hace mal. No tengas miedo de poner límites. Protege tu energía, tu tiempo, tus ganas y tu salud mental.
Es increíble cómo una pequeña acción puede cambiar por completo la idea que tenías de alguien. Un gesto, una palabra, un acto de bondad o de crueldad pueden hacerte ver que todo lo que creías saber era solo una ilusión.
No obliguemos a nadie a dedicarnos su tiempo, no obliguemos a que nos respondan rápido, no obliguemos a cambiar. Las acciones tienen más valor cuando las hacen por propia iniciativa, no porque tú lo tienes que pedir.
Que la vida te devuelva el doble de todo lo que entregas con el corazón. Que los sueños dejen de ser solo sueños y se conviertan en realidad. Y que el bien siempre te encuentre, estés donde estés.