9/ Un país puede parecer que va "como una moto" porque sus cifras de PIB total suben. Pero si miras dentro, lo que tienes es: Más deuda pública, empleos más precarios, menos productividad por hora trabajada y servicios públicos colapsados.
8/ Este modelo satura los servicios públicos que no crecen al mismo ritmo que la población ni los ingresos fiscales reales. Además, la presión demográfica en zonas turísticas y urbanas dispara el precio de la vivienda, empobreciendo a las clases medias y jóvenes.
7/ Cuando combinas inmigración masiva no cualificada con un sector servicios (turismo/hostelería) hipertrofiado, creas un ecosistema donde las empresas no necesitan innovar.
La productividad se estanca.
6/ El crecimiento demográfico por inmigración. Si una economía crece un 2% pero su población crece un 2.5% debido a flujos migratorios rápidos, el país es más grande, pero sus ciudadanos son, de media, más pobres. Lo que importa no es el PIB absoluto; es el PIB per cápita.
5/ Segundo motor: El turismo de masas, un motor fantástico, pero Un crecimiento hiperdependiente del turismo genera economías de servicios de bajo valor añadido: Salarios estacionales y bajos. Puestos de trabajo de baja cualificación. Vulnerabilidad extrema a shocks externos.
4/ ¿Por qué es insostenible? Cada euro de gasto corriente financiado con deuda es un impuesto futuro. No genera un "retorno de inversión" (ROI). Cuando los tipos de interés suben o las reglas fiscales se endurecen, el castillo de naipes se cae.
3/ Primer motor: El gasto público corriente Hay una diferencia abismal entre gastar en infraestructura/I+D y gastar en mantener la maquinaria estatal (sueldos, burocracia, transferencias). Esto infla el PIB a corto plazo, pero a cambio de deuda y déficit estructural.
2/ Los tres jinetes del "crecimiento dopado": Gasto público corriente (no inversión);turismo de masas de bajo valor añadido; crecimiento poblacional vía inmigración no cualificada. Por separado parecen soluciones rápidas; juntos, forman un bucle que destruye la productividad.
Zapatero fue un apestado de la política española entre 2011 y 2022. También dentro de la izquierda. La idea de que es una referencia histórica de la izquierda es una reconstrucción reciente, de 2023: al meterse activamente en campaña y haber sido (aparentemente) decisivo para que Sánchez volviera a gobernar, se le indultó dentro de la misma izquierda que antes lo había defenestrado. Porque a la hinchada pro-sanchista lo único que le importa es el poder y, si alguien es útil para que lo conserven, lo amnistían y convierten rápidamente en un nuevo mito.
Ahora bien, a la luz del auto falta por dilucidar si la activa implicación de Zapatero a favor de Sánchez (recordemos que previamente había apoyado a Susana Díaz frente a Sánchez) tuvo que ver con la sintonía ideológica entre ambos o más bien con los nuevos negocios sucios de ZP dentro de La Moncloa. Sería gracioso que la santificación de ZP por parte de la izquierda hubiese sido, en última instancia, consecuencia del latrocinio (vía tráfico de influencias) del ex presidente.
Con el agravante que les damos poder de decisión en temas que no lo deberían tener y un áurea mediática de respetabilidad y sumisión por parte de los contribuyentes que además les votamos.
Esto es una forma de decirles a “periodistas” de TVE: “Podéis seguir arrastrándoos defendiendo al PSOE, que si hay cambio de gobierno os recolocaremos aquí”.
En la misma línea argumental sostiene que:
1. Tenemos que dudar de la investigación policial porque sólo recoge testimonios de pagos de mordidas a ZP.
2. Es gravísimo que Villarejo haya declarado que Bárcenas pagaba 10 kilómetros mensuales a Rajoy.