No importa lo que el mundo diga, vale la pena seguir tu vocación.
Vale la pena irte de misionero.
Vale la pena entrar al seminario.
Vale la pena casarte.
Justo como católicos es lo opuesto, somos tan valiosas ante los ojos de Dios, que la castidad nos custodia para no ser vistas solo como objetos ante los hombres y tú valía está por el simple hecho de existir sin importar tu pasado.
Para este tipo de comentarios existimos🥰
“Vivir la castidad es un árbol de raíces amargas y frutos dulces,
Y vivir la impureza es un árbol de raíces dulces pero frutos amargos.”
-Wilson Tamayo