Todo hombre sueña con quedarse con una mujer que le dé paz, pero muchos olvidan que esa paz no aparece sola, nace de cómo la tratas, de cómo la cuidas y de lo que la hacen sentir. La tranquilidad no se exige, se construye.
un poco confundida, un poco triste, un poco sin saber que hacer, un poco queriendo dejarlo asi, un poco cansada, un poco decepcionada, un poco perdida.
Hoy me dijeron algo muy cierto: si las cosas salen como tú quieres, eso se llama dirección divina, vas por buen camino, pero si las cosas no salen como tú quieres, eso se llama protección divina.
De algo te cuida, de algo te protege la vida
El mayor acto de sabotaje es permitir que el miedo al futuro te robe la paz del presente que sí es real. Deja de adelantar pensamientos que quizá ni siquiera pasarán.
Muchas veces me ha tocado repetirme a mí misma: “Por favor, no llores”. Mientras comía, mientras trabajaba, mientras caminaba sola por la calle. Sonriendo por fuera, aunque por dentro estuviera librando una batalla que nadie podía ver.
Hubo noches en las que tuve que abrazarme fuerte, días en los que me di ánimo, tardes en las que tuve que aconsejarme frente a un espejo, lagrimas que yo mismo limpié.
De esto aprendí que puede abandonarme el mundo entero, pero mientras yo no me abandone todo estará bien