Alguien me dijo una vez: “Siempre hay una razón por la que conoces a alguien. O tú necesitabas a esa persona para cambiar tu vida, o tú eres quien va a cambiar la suya”. Y sinceramente, creo que todos deberíamos escuchar eso.
Cuando las calles hablan…
Aunque el mundo se deshaga en sombras,
aunque la vida duela y la esperanza tiemble,
no pare de amar.
Porque el amor, cuando más se necesita,
es cuando más fuerte debe florecer.
En la pena, en la pérdida, en el silencio,
el amor es la voz que aún canta.