Se encontraba en la sala común del gremio trabajando en el informe de su ultima incursión mientras tomaba un placentero café, tranquilo, oyendo piar los pájaros afuera.
-...que aburrido es hacer informes...
—Bu… Bueno… ¿No es como quiere que te llamemos?—recriminó el joven, rojo como un tomate.
Aun se sentía raro y le seguía dando vergüenza referirse al líder de su gremio de aquella manera, pero era el apelativo que Sol pedía que usasen con él todos los integrantes de Axis. Por »
— Oh~?
Los ojos violeta se sorprendieron genuinamente y se levantó para acercarse y unir sus manos con una sonrisa.
— Ara~♪ ¿Ya me ves como tú mamá, cielo?
Si era el caso, Jin estaba avanzando justo como él quería, hecho a su medida.
» ello, Jin había querido tener ese detalle con el mayor, a modo de agradecerle que siempre esté protegiéndolo y preocupándose por él.
Sol no era como el resto de Espers que parecían querer devorarlo… En especial, aquella bestia que Atlas tenía como líder.
Al recordar a »
—De veras, no hace falta preocuparse ni ir a la enfermería por esto. Es un simple rasguño.
Jin se sentía algo nervioso y culpable por la excesiva atención del mayor hacia su bienestar. Tanto era así que había decidido levantar la vista y mirar al fin el rostro de Sol para »
Hoy no se siente con fuerzas de salir de su habitación e interactuar con los Espers…
La última vez que compartió espacio en la sala común, estuvo con taquicardia toda la noche.
No se le escapaba una…
Cuando Sol le preguntó por el olor a sangre, el peliazul se tensó e inconscientemente llevó aquel brazo vendado tras su cintura. Realmente se encontraba avergonzado.
—Nada… Simplemente, me rasqué con más fuerza de lo normal.
Dichosos los ojos~♪
Saludó con un tono alegre, rayando lo infantil. Deslizó su cuerpo por el asiento y quedó en pie, predispuesto a acercarse.
— No has tenido guía o incursión. . . ¿Por qué huelo sangre?
¿Lo mejor de la noche? Que no suele haber nadie por los pasillos y las zonas comunes. Son justo esos momentos en los que el joven Guía se siente más tranquilo y liberado.
Ningún encuentro fortuito, ninguna interacción banal y, sobre todo, ningún momento incómodo que pueda »
Se sentó en la sala común mirando por el ventanal nocturno. Dio un suspiro apoyando la mejilla en el dorso de su mano con gesto de hastío.
— Es aburrido cuando no hay nadie por aquí. . .
» se pusiera completamente tenso, deteniendose en una de las entradas a la sala.
Apartando la mirada avergonzado, Jin se llevó su diestra al vendaje que rodeaba su antebrazo izquierdo, intentando ocultarlo.
Después de su encuentro con Adam, no había llegado a hablar con »
—Anillo
Artefacto de sincronización. Le ayuda a medir compatibilidad energética y controlar cuánto absorbe durante el guiado, evitando sobrecargarse.
—Auriculares
Regulador sensorial. Reduce el dolor físico y la saturación emocional que siente cuando toca a otros.
» no tardó mucho más en marcharse de allí, con todo su tembloroso cuerpo teniendo una sensación extraña, los ojos humedecidos y dejando aquel ordenador encendido con el informe sin terminar.
Un nuevo nudo en la garganta. Pero esta vez, autoimpuesto.
Al igual que a algunos oficinistas, a Jin le invadió una desagradable sensación con aquella última mirada de Esper, mirada para la que él era el objetivo principal. Notó como, junto a cada lapidaria palabra que el »
Sus ojos se volvieron vivos como oro líquido refulgiendo en la cuenca mientras el aura se oscurecía alrededor.
—Soy el comandante de este edificio, si quisiera tomarte ahora mismo nadie podría reclamarte. No eres mi guía porque todavía no ha llegado tu momento de serlo. — +
» albino lanzaba, sus defensas se iban rompiendo frente a él y, poco a poco, quedando su ser "desnudo" ante la técnica del líder de Atlas.
Por suerte, el mayor decidió marcharse antes de que el Guía acabase completamente roto y que su bilis ascendiera por su esofago. Más Jin »
» soy su Guía.
Él tampoco mentía. Era un Guía de Axis. Puntualmente, había tenido que auxiliar alguna incursión de algunos miembros de Atlas… Pero nunca había guiado a aquel hombre.
Para cuando se dió cuenta, ya era tarde.
Los dedos de Jin habían actuado por su propia voluntad, no habiendo sido consciente el peliazul de las heridas que se estaba haciendo hasta que el Esper dio parte de ello. Al ver los arañazos y la rojiza sangre poblando su pálida piel, »
Aunque no se estaba disculpando, la idea de obligarlo a pedir perdón pasó a segundo plano.
Apareció una cosa mucho más especial a la que prestarle atención. Su estrés, sus arañazos y el modo en que se auto infligía dolor...
Sería satisfactorio saber que él le provocaba esa+
» el Guía no tardó en taparse el antebrazo con la mano mientras lo escondía bajo el escritorio y chasqueaba la lengua.
—Bueno, está de suerte supongo—respondió con la misma seriedad nerviosa como hasta entonces, mirando de reojo al mayor con aquellos orbes dorados—… Porque no »