— Buen chico, tan noble como esperaba.
Su ofrecimiento le parece extraño. Después de todo existía una evidente rivalidad entre clanes, aunque fuese un secreto a voces.
Sonrió enigmático y tomó su mano con calma. Sus uñas acariciaron la piel del dorso.
— ¿Hubo dificultades en+
Solo me refería a que, ya estando a 3 semanas tarde, no importa si lo hago tras dormir 8 horas y descansado,merece una disculpa y la se la daré.
-Comienza a andar hacia las duchas, si el maestro quiere, a el no le molesta seguir hablando, así que lo invita con la mano a andar-
— A una dama se le debe dar respuesta. Estas cosas pasan cuando eres de un rango alto.
Cruzó sus brazos viéndolo retirarse la armadura.
— Las personas sólo se entienden hablando. Quizás es comprensiva.
Encogió los hombros dándole una pequeña esperanza.
-Hace una mueca rara cuando le presiona la nariz-
No esperaba tardar tanto...tenía una cita hace...tres semanas, supongo que no espera ni una llamada así que...si, voy a darme una ducha.
-se deshace de la armadura allí mismo, sin esperar, desde luego es molesto de llevar-
Rió por la bajo y negó con la cabeza.
— Es un error de novato.
Le comentó presionando ligeramente su nariz a modo de protesta.
— Deberías bañarte y comer algo, luego ir a descansar.
Aconsejó brevemente.
— Gracias por tus servicios...~
¿Dos meses? ¿Como que dos meses? Si yo solo...
-Al consultarlo en un calendario su boca se abrió al máximo -
Debo apuntar esa distorsión de tiempo tan grande en mi informe...aún ahora mismo solo quiero una ducha y una taza de café...
-No notó que aun hablaba en voz alta-
— ¿Tres días?
Parpadeó. Tal parece que no había llevado la cuenta y esa pequeña peculiaridad acerca de las mazmorras.
— Dos meses, querido. Tu jefe se alegrará mucho de ver a su clase A de vuelta.
Elogió cerrando el paipai que usaba para abanicarse.
-Enarcó una ceja con una sonrisa ladina al ver al superior-
¿Tanto me ha extrañado estos tres días señor? Me siento agraciado...
-Le hace media reverencia aún con su usual armadura de combate puesta-
Llegó después de una de esas reuniones burócratas con cenas elegantes.
— Huff~♪ que humedad hay fuera. . .
Estiró los brazos mientras caminaba por el interior del edificio.
— Lo quiero, pero no es necesario para el trabajo que desempeñamos aquí.
Sinceramente... Más que una familia eran fichas de ajedrez, descartables en mayor o menor medida por los gremios.
Sol abrió nuevamente sus ojos. Por norma general tenía esa expresión enigmática y +
Zorruna, es por ello que nadie sabía qué pensaba o sentía realmente.
— ¿Y quién te trató la herida? Sabes que eres alguien muy importante aquí, ¿Cierto?
No podía evitar cuidarlo. Al igual que él era una pieza ofensiva indispensable para emergencias, un guía clase A era la
el vuelo, paloma~
Bromeó separándose de él. El nivel de "intoxicación" por sus habilidades era llevadero. Cuando no hay instinto de supervivencia o asesino no podían llegar a ese nivel obsesionado de desear aliviarse hasta desfallecer.
Una pequeña risa soltaron sus labios.
— Huh? ¿Al máximo?
Sus ojos se abrieron ante esa descarada mentira. Sus entrenamientos rayaban lo monótono o acabarían por destruir las instalaciones hechas para ellos mismos.
— ¿Y por qué tanta necesidad con él? Hay muchos guías, alza +
+
—A veces me exijo al máximo entrenando contigo y ni siquiera eso es suficiente para que me lo den un ratito. —Lo argumentó.
—Ni siquiera hemos hecho la prueba de compatibilidad, ¿No es irresponsable que en mi estado más vulnerable me toque un guía sin testear? ~ —
Apretó sutilmente el abanico contra la nariz en un gesto pensativo.
— No importa cómo lo nombres, yo soy el que estoy a cargo del guía.
Sentenció cerrando los ojos y dando pequeños cabeceos contra el abanico plegado, creando un vaivén en las cuentas del collar que llevaba +
+(creía) necesitarlo que soportar la idea de no tenerlo le daba descargas eléctricas en el cuerpo.
—Puedes llamarlo joya, herramienta o mascota pero necesitamos su poder. Si lo drenas solo deja que descanse y volverá a recuperarse, no? Los diamantes son joyas resistentes.—
Sobre el puente de la nariz. Ese albino estaba siendo muy terco.
— Ya te dije donde puedes encontrar tus caprichos, Adam. Es un clase A, en cierto modo es incluso más indispensable que nosotros. No quiero que lo lleves al límite sólo porque te apetezca.
Pequeño golpecito al +