Hoy llega a la presidencia un hombre que esencialmente odia a Colombia y a los colombianos. Nos ha llamado cafres, desagradecidos, se ha burlado de nuestra comida y por años le dio urticaria vivir en su propia tierra. Quiso ser italiano, en efecto es norteamericano. A este país sólo lo ha visto como un territorio de usufructo y saqueo para su enriquecimiento particular. Su candidatura y llegada al poder responden a ambiciones personalísimas alejadas de manera radical del servicio y la abnegación pública. Un ser vulgar, inescrupoloso, narcisista y con rasgos psicopáticos. Persecutor de la prensa, misógino, violento, racista y odiador de las diversidades. Ese es el presidente, no otro, y esa es su naturaleza.
Quiero desearnos valor civil, audacia, solidez y solidaridad para enfrentarlo. Estos cuatro años exigirán de todos lo mejor que podamos dar.
Adulting advice??? Always make time for travel, even if it’s not an expensive trip. Take time to unwind and breathe. It’s crucial for your mental health. Visit the beach and don’t feel guilty about spending your hard-earned money. You deserve to enjoy life.
Tengo el corazón lleno con lo que pasó ayer. Felicidades a Bad Bunny por este hito tan grande y a todos los premiados. Pero sobre todo, GRACIAS por hacer que la música sea el altavoz de lo bueno, de lo bonito, de lo real, de lo humano, de LA VERDAD.
It’s not about drugs. If it was, Trump wouldn’t have pardoned one of the largest narco traffickers in the world last month.
It’s about oil and regime change.
And they need a trial now to pretend that it isn’t. Especially to distract from Epstein + skyrocketing healthcare costs.
1️⃣ Derrocar a un dictador suena moralmente justo. Nadie llora por un tirano. Pero el derecho internacional no se construyó para proteger a los buenos, sino para contener a los poderosos. Por eso prohíbe la fuerza casi sin excepciones: no porque ignore la injusticia, sino porque sabe que, si cada país decide a quién “liberar” a balazos, el mundo vuelve a la ley del más fuerte.
2️⃣ El problema no es Maduro. El problema es el precedente. Cuando la fuerza militar se usa para cambiar gobiernos sin reglas claras, la soberanía deja de ser un límite y se vuelve un estorbo. Hoy es “derrocar a un dictador”; mañana será “corregir una elección”, “proteger intereses”, “restaurar el orden”. El derecho no absuelve dictaduras, pero tampoco legitima cruzadas unilaterales.
3️⃣ La pregunta incómoda no es si un tirano merece caer, sino quién decide cuándo y cómo. Porque la historia enseña algo brutal: sacar al dictador es fácil; construir justicia después, no. Y cuando la legalidad se rompe en nombre del bien, casi siempre lo que sigue no es libertad, sino caos, violencia y nuevas víctimas. El derecho existe para recordarnos eso, incluso cuando incomoda.