Galleta devoró con lentitud mostrando modales a mayor, diestra limpiaba rastros de migas que quedaron alrededor de boca.
CasI se ahoga con comentarios, al parecer su esfuerzo por ser alguien útil para Rei estaba teniendo frutos. Brillitos. Por fin alguien estará orgulloso»
Soltó una risa, no pensaba que lo haría.
—Que obediente, ten un premio.
Le da una galleta.
—¿Quien es un buen chico? ¿Quién lo es? Tu lo eres.
Era un perro gigante dicho y hecho. Le acaricia la panza.
Ruiditos de felicidad.
Del abrazo se separó y tal cual como contrario le ordenó, vueltas comenzó a dar en mismo sitio.
Se detuvo, un poco mareado y mirada atenta dirigió a menor esperando.
Mandíbula que aflojó pelota haciendo que la misma cayera al suelo, entre propios brazos envolvió anatomía adversa en fuerte abrazo.
— ¡Ahora soy más rápido que tú! ¡Es genial, ¿verdad?!
Se le quedo mirando, tapando la sonrisa que se le escapaba. Le recordaba a los cachorros que veía en casa.
—Wow, que rápido eres.
Acarició cabello contrario desordenándolo. Podía ser lindo si lo intentaba.
oh no.
Ya está corriendo hacía la pelota, llegará primero y agarrara la pelota con la boca. Orbes que observaron divertido a Rei y sin intención de ser atrapado comenzó a correr alrededor de anatomía impropia, juguetón.
—Pues si no vas por ella voy yo, de todas formas no eres digno de ella.
Lo empuja del camino y va tras el juguete emocionado. Que el otro se puede oler el orto si quiere, la pelota es suya.
No se dejará llevar por sus instintos, no está vez. Todavía tiene que arreglar asuntos con Rei, pero, pero, pero, es unA PelOtA.
No, tiene que ser fuerte.
— Tienes que tirarla con más fuerza, basura.
Le sonríe para luego apretar su cara con una mano.
—¿Perdón? El que tiene que mostrar respeto es otra persona, ten conciencia de tu posición.
Le tira una pelota para que se vaya a la chingada.