Iranian hairstylist Ami Moghadam received death threats for posting videos of women receiving haircuts on Instagram.
So she decided to troll the Islamic Regime and their oppressive mandatory hijab laws in the most epic, hilarious way possible. 😂
Activist: "Your cows are putting carbon into the atmosphere."
Farmer: "Where did they get it?"
Activist: "What?"
Farmer: "The carbon. Where did the cow get it before it put it anywhere."
Activist: "From... eating?"
Farmer: "From eating grass. And where did the grass get it."
Activist: "The soil?"
Farmer: "The air. The grass pulled it out of the air last spring. The cow ate the grass. The cow breathed some of it back out. It went back into the air it came from."
Activist: "But it's still going into the atmosphere."
Farmer: "It's going back. There's a difference between a thing going somewhere and a thing going back. You've described a circle and you're frightened of it."
Activist: "Then just don't have the cow."
Farmer: "The grass still dies in autumn. It rots where it falls. The carbon goes back into the air either way, just without anyone getting fed in the middle."
Activist: "It's not that simple."
Farmer: "It's grass, cow, breath, grass. Or it's grass, rot, air, grass. Same circle, fewer dinners. If that's complicated for you I'd stay away from the water cycle. That one's got clouds in it."
Je veux présenter mes excuses, au nom des Français, pour avoir enfanté la French Theory (qui a enfanté la pire des merdes idéologiques : le wokisme).
Nous avons donné au monde Descartes, Pascal, Tocqueville. Et puis, dans les ruines intellectuelles de l'après-68, nous avons donné Foucault, Derrida, Deleuze. Trois hommes brillants qui ont fabriqué, dans l'élégance de notre langue, l'arme idéologique qui paralyse aujourd'hui l'Occident.
Il faut comprendre ce qu'ils ont fait. Foucault a enseigné que la vérité n'existe pas, qu'il n'y a que des rapports de pouvoir déguisés en savoir. Que la science, la raison, la justice, l'institution médicale, l'école, la prison, la sexualité, tout n'est qu'une mise en scène de la domination. Derrida a enseigné que les textes n'ont pas de sens stable, que tout signifiant glisse, que toute lecture est une trahison, que l'auteur est mort et que le lecteur règne. Deleuze a enseigné qu'il fallait préférer le rhizome à l'arbre, le nomade au sédentaire, le désir à la loi, le devenir à l'être, la différence à l'identité.
Pris isolément, ce sont des thèses discutables. Combinées, exportées, vulgarisées, elles forment un système. Et ce système est un poison.
Car voici ce qui s'est passé. Ces textes, illisibles en France, ont traversé l'Atlantique. Les départements de Yale, de Berkeley, de Columbia les ont absorbés dans les années 80. Ils y ont trouvé un terreau qui n'existait pas chez nous : le puritanisme américain, sa culpabilité raciale, son obsession identitaire. La French Theory s'est mariée à ce substrat, et l'enfant de ce mariage s'appelle le wokisme.
Judith Butler lit Foucault et invente le genre performatif. Edward Said lit Foucault et invente le post-colonialisme académique. Kimberlé Crenshaw hérite du cadre et invente l'intersectionnalité. À chaque étape, la matrice est française : il n'y a pas de vérité, il n'y a que du pouvoir, donc toute hiérarchie est suspecte, toute institution est oppressive, toute norme est violence, toute identité est construite donc négociable, toute majorité est coupable.
Voilà comment trois philosophes parisiens, qui n'ont probablement jamais imaginé leurs conséquences pratiques, ont fourni le logiciel d'exploitation à une génération entière d'activistes, de bureaucrates universitaires, de DRH, de journalistes, de législateurs. Voilà comment on a obtenu une civilisation qui ne sait plus dire si une femme est une femme, si sa propre histoire mérite d'être défendue, si le mérite existe, si la vérité se distingue de l'opinion.
C'est de la merde pour une raison simple, et il faut la dire calmement. Une civilisation se tient debout sur trois piliers : la croyance qu'il existe une vérité accessible à la raison, la croyance qu'il existe un bien distinct du mal, la croyance qu'il existe un héritage à transmettre. La French Theory a entrepris de dynamiter les trois. Pas par méchanceté. Par jeu intellectuel, par fascination du soupçon, par haine de la bourgeoisie qui les avait nourris. Mais le résultat est là. Une génération entière a appris à déconstruire et n'a jamais appris à construire. Une génération entière sait soupçonner et ne sait plus admirer. Une génération entière voit le pouvoir partout et la beauté nulle part.
Je m'excuse parce que nous, Français, avons une responsabilité particulière. C'est notre langue, nos universités, nos éditeurs, notre prestige qui ont donné à ce nihilisme son emballage chic. Sans la légitimité de la Sorbonne et de Vincennes, ces idées n'auraient jamais traversé l'océan. Nous avons exporté le doute comme d'autres exportent des armes.
Ce qui se construit maintenant, en silicon valley, dans les labos d'IA, dans les startups, dans les ateliers, dans tous les lieux où des gens fabriquent encore des choses au lieu de les déconstruire, c'est la réponse. Une civilisation se reconstruit par les bâtisseurs, pas par les commentateurs. Par ceux qui croient que la vérité existe et qu'elle vaut qu'on s'y consacre. Par ceux qui assument une hiérarchie du beau, du vrai, du bon, et qui n'ont pas honte de la transmettre.
Alors pardon. Et au travail.
En 2001, Coca-Cola anunció que vendía 4 veces más que Pepsi.
Pepsi no respondió con palabras.
Respondió con un anuncio de 11 segundos que se estudia hoy en las mejores escuelas de marketing del mundo.
"Cuenta la leyenda, que un día la verdad y la mentira se cruzaron.
- Buenos días— dijo la mentira.
- Buenos días— contestó la verdad.
- Hermoso día— dijo la mentira.
Entonces la verdad se asomó para ver si era cierto y lo era.
- Hermoso día — dijo entonces la verdad.
- Aún más hermoso está el lago— dijo la mentira. Entonces la verdad miró hacia el lago y vio que la mentira decía la verdad y asintió. Corrió la mentira hacia el agua y dijo:
- El agua está aún más hermosa. Nademos.
La verdad tocó el agua con sus dedos y realmente estaba hermosa y confió en la mentira. Ambas se quitaron la ropa y nadaron tranquilas. Un rato después salió la mentira, se vistió con las ropas de la verdad y se fue. La verdad, incapaz de vestirse con las ropas de la mentira comenzó a caminar sin ropas y todos se horrorizaban al verla. Es así como aún hoy en día la gente prefiere aceptar la mentira disfrazada de verdad y no la verdad al desnudo."
Jorge Bucay 🇦🇷
Cena de antiguas compañeras de clase. 35 años.
Currículums brillantes, buenos sueldos, Instagram lleno de “mujeres empoderadas”.
Entre risas, Elena deja la copa, se toca la barriga y dice:
—He decidido dejar mi trabajo unos años para criar al bebé. Juan y yo lo hemos decidido así.
Un segundo de silencio.
Sonrisas tensas.
Hasta que habla Clara.
Bio morada, hilos sobre patriarcado, postureo 24/7.
Deja la copa de golpe:
—Es un error gravísimo, Elena. Renuncias a tu independencia para ser la chacha de tu marido. Es un retroceso.
La mesa se congela.
Elena se encoge. Mira al mantel. Se le cae la sonrisa.
Ahí entro yo:
—Pensaba que el feminismo iba de que las mujeres pudieran elegir su vida, no de que todas hicieran la misma.
Clara gira la cabeza, molesta:
—Esa es una falsa libertad. Estás perpetuando roles de género.
Ya sin sonreír:
—No, Clara. Lo que perpetúas es tu ego. No quieres mujeres libres, quieres discípulas.
Si una amiga no encaja en tu guion, la tratas de ignorante y la humillas delante de todas.
Se pone tensa:
—Estás alienada. No entiendes nada de estructuras de poder.
Traducción: “No repetís mi eslogan, así que estáis equivocadas”.
El resto de la cena, Clara la pasa deslizando el dedo por el móvil, tecleando con rabia.
Seguro que redactando un hilo sobre “lo duro que es ser feminista rodeada de mujeres machistas”.
Al salir, Elena me agarra del brazo.
Ojos brillantes, voz bajita:
—Gracias por defenderme. Pensé que estaba loca por querer criar a mi hijo.
No está loca.
Está rodeada de un activismo que ama más el relato que a las personas.
Reflexión:
Hay un feminismo que presume de “liberar a la mujer”…
siempre que elija carrera, éxito y oficina.
Si elige maternidad, hogar o cuidado, de repente es sumisa, retrógrada o “lavada de cerebro”.
La libertad no es aplaudir solo a la CEO.
Es no tratar de traidora a la que decide criar a sus hijos.
Cuando tu “feminismo” te hace atacar justo a las mujeres que dices defender,
ya no es un movimiento de liberación.
Es otra religión más,
con dogmas nuevos y la misma intolerancia de siempre.
#TalDiaComoHoy de 1188 dieron comienzo las Cortes de León.
Han sido reconocidas como el primer parlamento del mundo donde el pueblo llano tenía voz.
La cuna mundial de la democracia en tierras leonesas y no en ningún condado de Aragón.
#MemoriaHistórica que no verás en TV3.
Cena de grupo. Sois 6.
Tú pides una ensalada y agua (20€).
El de enfrente pide chuletón, 2 copas de vino y postre (70€).
Llega la cuenta.
El del chuletón coge el ticket, hace un cálculo rápido y suelta la frase mágica:
—"Chicos, pagamos a medias. Sale a 42€ cada uno".
Silencio incómodo en la mesa. Las miradas se cruzan.
Nadie quiere ser "el rata" del grupo.
Dos personas ya están sacando el dinero de la cartera.
Tú dejas la tuya sobre la mesa y dices:
—"No. Yo he consumido 20€. No voy a pagar el doble".
El del chuletón te mira, suelta una risa nerviosa y eleva el tono para que todos escuchen:
—"Venga ya, no seas miserable, tío. Por un día no pasa nada, no vamos a estar contando céntimos. Siempre lo hacemos así".
Sientes esa vieja presión en el pecho. El miedo a romper la armonía. El miedo a la etiqueta de tacaño.
Lo miras fijo:
—"No estoy contando céntimos, estoy contando mi dinero. No soy miserable, es que no voy a financiar tu cena. Si querías comer por 70€, me parece perfecto, pero págalo tú".
Resultado:
Tensión en el ambiente.
De repente, la chica de tu derecha dice: "Yo también pedí solo un plato de pasta y eso es lo que voy a pagar".
El castillo de naipes cae. El del chuletón acaba pagando su parte real con mala cara.
La cena termina.
Reflexión:
Existe un tipo de gente que utiliza la "cultura de grupo" como un subsidio personal.
Piden lo más caro porque cuentan con diluir su gasto entre los demás. Y cuando los frenas, su mecanismo de defensa es atacarte moralmente: te llaman "miserable" o "tacaño" para proyectar su propia avaricia sobre ti.
Juegan con tu miedo a la exclusión social. Confunden tu generosidad con sumisión.
Pero recuerda esto: defender el valor de tu trabajo y de tu dinero no te hace egoísta.
Exigir que tus amigos paguen por tus lujos, sí lo es.
Poner límites incómodos es el mejor filtro para saber quién te respeta y quién solo te usa.
Hace 513 años los españoles descubrieron Florida.
La Florida española se convirtió en un santuario a donde los afroamericanos huían de la esclavitud de los ingleses. En pueblos como Fuerte Mosé tenían reconocidos sus libertades y derechos.
Pero la de la leyenda negra es España.
“CARTA DE UNA PROFESORA” PARA LOS “IGNORANTOS E IGNORANTAS”
Vía Facebook : : 🔝🔝🔝
“Carta de una Profesora” con acertadísima y lapidaria frase final. Está escrito por una profesora de un instituto público.
Yo no soy víctima de la Ley Nacional de Educación. Tengo 69 años y he tenido la suerte de estudiar bajo unos planes educativos buenos, que primaban el esfuerzo y la formación de los alumnos por encima de las estadísticas de aprobados y de la propaganda política.
En jardín (así se llamaba entonces lo que hoy es “educación infantil”, mire usted) empecé a estudiar con una cartilla que todavía recuerdo perfectamente:
la A de “araña”, la E de “elefante”, la I de “iglesia” la O de “ojo” y la U de “uña”.
Luego, cuando eras un poco mayor, llegaba “Semillitas”, un librito con poco más de 100 páginas y un montón de lecturas, no como ahora, que pagas por tres tomos llenos de dibujos que apenas traen texto.
Eso sí, en el Semillitas, no había que colorear ninguna página, que para eso teníamos cuadernos.
En Primaria estudiábamos Lengua, Matemáticas, Ciencias, no teníamos Educación Física.
En 6º de Primaria, si en un examen tenías una falta de ortografía del tipo de “b en vez de v” o cinco faltas de acentos, te bajaban y bien bajada la nota.
En Bachillerato, estudié Historia de España, latín, Literatura y Filosofía.
Leí El Quijote y el Lazarillo de Tormes; leí las “Coplas a la Muerte de su Padre” de Jorge Manrique, a Garcilaso, a Góngora, a Lope de Vega o a Espronceda…
Pero, sobre todo, aprendí a hablar y a escribir con corrección.
Aprendí a amar nuestra lengua, nuestra historia y nuestra cultura.
Y… vamos con la Gramática.
En castellano existen los participios activos como derivado de los tiempos verbales.
El participio activo del verbo atacar es “atacante”; el de salir es “saliente”; el de cantar es “cantante” y el de existir, “existente”.
¿Cuál es el del verbo ser? Es “ente”, que significa “el que tiene identidad”, en definitiva “el que es”. Por ello, cuando queremos nombrar a la persona que denota capacidad de ejercer la acción que expresa el verbo, se añade a este la terminación “ente”.
Así, al que preside, se le llama “presidente” y nunca “presidenta”, independientemente del género (masculino o femenino) del que realiza la acción.
De manera análoga, se dice “capilla ardiente”, no “ardienta”; se dice “estudiante”, no “estudianta”; se dice “independiente” y no “independienta”; “paciente”, no “pacienta”; “dirigente”, no dirigenta”; “residente”, no “residenta”.
Y ahora, la pregunta: nuestros políticos y muchos periodistas (hombres y mujeres, que los hombres que ejercen el periodismo no son “periodistos”), ¿hacen mal uso de la lengua por motivos ideológicos o por ignorancia de la Gramática de la Lengua Española? Creo que por la dos razones. Es más, creo que la ignorancia les lleva a aplicar patrones ideológicos y la misma aplicación automática de esos patrones ideológicos los hacen más ignorantes (a ellos y a sus seguidores).
Les propongo que pasen el mensaje a vuestros amigos y conocidos, en la esperanza de que llegue finalmente a esos ignorantes semovientes (no “ignorantas semovientas”, aunque ocupen carteras ministeriales).
Lamento haber aguado la fiesta a un grupo de hombres que se habían asociado en defensa del género y que habían firmado un manifiesto. Algunos de los firmantes eran: el dentisto, el poeto, el sindicalisto, el pediatro, el pianisto, el golfisto, el arreglisto, el funambulisto, el proyectisto, el turisto, el contratisto, el paisajisto, el taxisto, el artisto, el periodisto, el taxidermisto, el telefonisto, el masajisto, el gasisto, el trompetisto, el violinisto, el maquinisto, el electricisto, el oculisto, el policío del esquino y, sobre todo, ¡el machisto!
SI ESTE ASUNTO “NO TE DA IGUAL”, PÁSALO, POR AHÍ, CON SUERTE, TERMINA HACIENDO BIEN HASTA EN LOS MINISTERIOS.
Porque no es lo mismo tener “UN CARGO PÚBLICO” que ser “UNA CARGA PÚBLICA”.
No hay impuesto más inmoral que el de sucesiones, y mucho más cuando es entre padres e hijos.
Encima insufrible en trámites y papelajos, en un momento en el que no estás para eso, ni quieres nada, ni hubieras deseado jamás obtenerlo por una circunstancia así.
Bravo, Portugal.
Vivimos en una península que fue invadida por foceos, fenicios, púnicos, romanos, suevos, alanos, vándalos, godos, visigodos, bereberes, vikingos, almorávides, almohades, pinches perros ingleses y franceses, y no estamos todo el puto dia llorando ni reclamando disculpas a nadie
Cuando la mujer de 81 años se disponía a acostarse, le dijo a su marido de 83 años:
—Oye, acabo de mirar por la ventana y creo que la luz del garaje está encendida. ¿Podrías levantarte y apagarla?
Con gran esfuerzo, el anciano se incorporó, abrió la puerta y salió al exterior. Entonces vio a tres ladrones intentando forzar la entrada del garaje. Sin dudarlo, regresó rápidamente y llamó a la policía.
—Escuchen, anoten mi dirección. Aquí solo estamos mi esposa y yo, y hay tres ladrones tratando de entrar al garaje. ¡Envíen un equipo urgente!
El operador contestó con calma:
—Hemos registrado su dirección. No se preocupe. En estos momentos no disponemos de ninguna patrulla disponible. Le mandaremos a alguien en cuanto tengamos un equipo libre.
Frustrado, el anciano siguió observando desde la ventana cómo los ladrones forcejeaban con las cerraduras. Dos minutos después, volvió a marcar el número de emergencias:
—Oigan, ya no hace falta que envíen a nadie. Acabo de dispararles a los tres ladrones.
En la comisaría se desató el pánico. En menos de cinco minutos llegaron varias patrullas con sirenas a todo volumen, un helicóptero sobrevolando la zona, paramédicos, tres médicos y dos ambulancias. Los agentes irrumpieron en el lugar, redujeron y esposaron a los delincuentes, que seguían vivos y atónitos.
Más tarde, el jefe del operativo se acercó al anciano y le preguntó con seriedad:
—¿Usted dijo que les había disparado?
El viejo, con total tranquilidad, respondió:
—¿Y ustedes no dijeron que no tenían ningún equipo disponible?