Contraste en el Ángel: mientras arranca el festejo con un marichi de mujeres por la victoria de México, detrás del escenario continúa la manifestación de los familiares por los más de 130 mil desaparecidos entre 2006 y 2026.
📹Jorge Ricardo
Buscadores y otros manifestantes retiraron las macetas de cempasúchil colocadas sobre Calzada de Tlalpan para formar una cruz sobre la calle, donde mantienen una manifestación desde las 20:00 horas.
📸@oti_carvajal
Sarah Paulson usando Matieres Fecales y su iconica colección de 1%. Un look político que se burla de él 1% de la población:los ricos más ricos, que visten de couture y se ciegan por el dinero. Una Indirecta a ciertos protagonistas de la noche…👀 uno de los mejor looks
#metgala26
Que México tan injusto que permite cristiana sepultura a quien no lo merece, mientras tanto miles de familias como la mía sigue buscando a sus desaparecidos para tener un lugar donde llorarle a los nuestros.
1️⃣ Derrocar a un dictador suena moralmente justo. Nadie llora por un tirano. Pero el derecho internacional no se construyó para proteger a los buenos, sino para contener a los poderosos. Por eso prohíbe la fuerza casi sin excepciones: no porque ignore la injusticia, sino porque sabe que, si cada país decide a quién “liberar” a balazos, el mundo vuelve a la ley del más fuerte.
2️⃣ El problema no es Maduro. El problema es el precedente. Cuando la fuerza militar se usa para cambiar gobiernos sin reglas claras, la soberanía deja de ser un límite y se vuelve un estorbo. Hoy es “derrocar a un dictador”; mañana será “corregir una elección”, “proteger intereses”, “restaurar el orden”. El derecho no absuelve dictaduras, pero tampoco legitima cruzadas unilaterales.
3️⃣ La pregunta incómoda no es si un tirano merece caer, sino quién decide cuándo y cómo. Porque la historia enseña algo brutal: sacar al dictador es fácil; construir justicia después, no. Y cuando la legalidad se rompe en nombre del bien, casi siempre lo que sigue no es libertad, sino caos, violencia y nuevas víctimas. El derecho existe para recordarnos eso, incluso cuando incomoda.