sus manos — ¿No te cansas de hacerme preocupar? — Su voz suena cansada sabe que solo es un golpe que dejara de doler a medida que pasen los días, pero no puede dejar de sentirse desesperado por eso — Te haz puesto en peligro dos veces en un solo día, de verdad eres exasperante
Una sonrisa coqueta se asomo en el rostro del pelinegro para acción seguida lamer con lentitud el liquido derramado, acomodó nuevamente su miembro en la entrada del chico que se retrocedía debajo de el para dar una profunda embestida
— Perdón, se que eres la persona más imbécil que conozco — Rueda los ojos, piensa cuándo será el momento que el contrario mostrara un poco más de responsabilidad. Su mano despeja el hielo de la mano del rubio para después apretar con firmeza las mejillas del chico con solo una de