Decir que no se debe reducir el tamaño del Estado porque "los países ricos no tienen Estados pequeños" es como decirle a una familia pobre que debe comprarse una mansión porque "las familias ricas no tienen casas pequeñas".
Leftists mistake wealth creation for theft. In their zero-sum world, if Tesla didn’t exist, its billions would “belong” to the working class, never mind that it wouldn’t exist at all.
Matan un candidato presidencial.
Y los jefes de la organización criminal que, al parecer lo mató, eran defendidos a capa y espada por otro candidato presidencial.
Y se tomaba foticos amistosas con ellos.
Y los legitimó políticamente.
Y a mucha gente le da igual.
Locombia.
"Britain created the modern world.
"This country gave us so much of what not only we, but the world, values today."
@matthewclifford reminds us that Britain has an exceptional history - so we can have an exceptional future. 🚀🇬🇧🚀
My response to someone telling me "Housing is a human right":
Shelter requires the labor of others. Do you have a right to someone else’s labor? Shelter is a human necessity, not a right. Be very careful with your words — you don’t have a right to other people’s labor. Can you build a house yourself?
Mine the materials? Forge the tools? All of that requires the labor of others. You cannot claim a “right” that demands the servitude of your neighbor. Every house, every brick, every nail represents the accumulated work of human hands—and with that comes moral responsibility.
The notion that “housing is a human right” sounds compassionate, but it’s a perverse inversion of duty. It transforms obligation into entitlement and confuses moral responsibility with state coercion. To insist on a “right” to what others must build is not justice—it's a pro-slavery statement. A society that forgets the distinction between compassion and compulsion is already halfway enslaved.
Safety is a human right—because for you not to be safe, someone must first violate you. Yet progressives ignore this simple moral truth while advancing pro-crime policies that dignify criminals and abandon victims.
That’s why Pam Price was recalled, ignoring victims: people can only endure so much chaos disguised as compassion. “ Housing First ” is the same delusion. It’s like prescribing “ Food First ” to someone with an eating disorder—comforting rhetoric that denies the actual illness. It’s not only nonsensical, it’s contemptuous of those who suffer.
Que un miembro del gobierno exalte el maoísmo, a nivel moral, es exactamente igual que salir a exaltar al nazismo.
Y como si nada pasara. Nos acostumbramos a un gobierno filototalitario.
Va a ser difícil encontrar un peor ministro de justicia.
Pero tengo la plena certeza de que el petrismo lo conseguirá.
El gobierno es como un head hunter a la inversa, el negativo de un caza talentos.
Después de más de 20 años de señalar a Uribe como el mayor criminal de Colombia, la realidad hoy es que la izquierda ha sido incapaz de encontrar pruebas válidas jurídicamente para soportar sus acusaciones.
Sorprende que, dada la magnitud de los crímenes de los que lo acusan, las evidencias al respecto sean tan fantasmagóricas.
A la leyenda negra no han podido adjuntarle evidencia.
Roy Barreras produce odio, dolor, enarbola las banderas de la mentira, el cinismo y la degradación ética. Es, realmente, el más grande riesgo y peligro para Colombia. Es Petro pero elocuente, inteligente, no vicioso. El problema no es solo las personas, el problema son sus ideas.
Here's another example of overprotection in the real world: banning peanuts from schools caused kids antifragile immune systems to develop improperly, leading to peanut allergies, as @glukianoff and I wrote about. (Meanwhile no protections online)
A Colombia le ha servido más la extrema firmeza, valentía y coherencia que la extrema trampa y el extremo engaño de @JuanManSantos
No es un debate entre moderación y extremismo, ni una pelea personal.
Se trata de señalar a los responsables del resurgimiento del narcotráfico y derrotarlos en las urnas, junto a sus políticas, para escoger las que sí funcionaron.
La Seguridad Democrática desmovilizó 53 000 criminales (penas mínimas de 8 años), redujo los homicidios de 28 000 a 15 000 al año y bajó las hectáreas de coca de 210 000 a 60 000.
Su “paz” redujo 2 000 homicidios y desmovilizó 13 000 guerrilleros, pero entregó el país con 200 000 hectáreas de coca, premió cabecillas con curules, salarios e impunidad, y sembró las condiciones de un nuevo ciclo de narco-violencia comunista.
Hoy debemos elegir entre la extrema trampa que usted representa y la extrema firmeza, coherencia y valentía que mejores resultados le han dado a Colombia.
El petrismo provoca estas sanciones, manufactura una crisis para justificar una ruptura democrática.
Ese es el plan –estúpido y destructivo– tampoco hay que ser muy pilo para verlo.
¿Qué es la centro izquierda?
Luis Guillermo Vélez Álvarez
Economista
"Tanto mercado como sea posible, tanto Estado como sea necesario". Esta frase, popularizada por Juan Manuel Santos, resume la filosofía autoproclamada de la centro izquierda. En realidad, es una fórmula ambigua que dice poco, pero suena bien. Santos la tomó de Tony Blair, quien a su vez la tomó del economista checoslovaco Ota Šik, que soñaba con reformar el socialismo sin renunciar del todo a él.
En apariencia, esta corriente busca un equilibrio: evitar los excesos del “neoliberalismo” como las torpezas del estatismo. Pero en la práctica, la centro izquierda se relaciona con la economía de mercado como con un animal peligroso: útil, pero que hay que mantener amarrado. No celebra al capitalismo, lo tolera con disgusto y mientras lo pueda exprimir.
Para sus exponentes, el mercado es una fuerza caótica que solo puede funcionar si el Estado la dirige, la corrige y la redistribuye. Como si la riqueza no se generara por la cooperación voluntaria entre millones de individuos, sino por intervención ministerial. Ven el capitalismo como un árbol rebelde que solo da frutos si se le golpea con suficientes impuestos, decretos y controles. No conciben que pueda florecer por sí mismo.
En este punto es útil recordar a Friedrich Hayek, quien explicó que el orden social —incluido el económico— no es producto de un diseño central, sino de un orden espontáneo: una estructura compleja que surge de la acción humana, pero no del diseño humano. El lenguaje, el derecho consuetudinario, los precios, el comercio, el dinero, el interés… todos emergen sin que nadie los haya planificado. Son el resultado de millones de interacciones entre individuos libres.
Pero esta idea es anatema para la izquierda - y también la centro izquierda— porque no pueden concebir un orden sin un plan, ni progreso sin control. Entienden la sociedad como una organización, no como un organismo. Como si fuera una empresa gigantesca o una orquesta dirigida por tecnócratas. No comprenden que la economía es más parecida a un bosque silvestre que a una fábrica. No entienden que los mercados, con sus imperfecciones, son mucho más eficientes y adaptativos que cualquier buró de planificación.
Santos, alumno aplicado de la Tercera Vía, jugó a ser equilibrista: mantuvo una economía de mercado en la superficie, pero, aumentando la carga tributaria y la deuda, expandió el estado, más burocracia y más gasto, bajo la promesa de equidad. Santos terminó abriendo el camino político, institucional y cultural al proyecto radical del Pacto Histórico. La legitimidad que Santos le dio a las FARC y a la narrativa de exclusión histórica prepararon el terreno para que Petro llegara como redentor del desorden que él mismo ayudó a sembrar.
Ojalá la amarga experiencia con Petro permita que la gente entienda por fin el mensaje de Mises:
"Simplemente no hay otra opción que esta: ya sea se abstiene de interferir en el libre juego del mercado, o se delega el manejo completo de la producción y distribución al gobierno. Ya sea capitalismo o socialismo: no hay un camino intermedio".
LGVA
Octubre de 2025