He llegado a la conclusión de que el problema/reto/amenaza de fondo no es tecnológico. Casi nunca lo es.
Es cultural. Hay gente que tiene miedo decirlo abiertamente. El problema es de cómo entienden el dinero, la empresa, la sociedad, al individuo.
Olvídate de etnias y color de piel. Analiza las culturas.
#EXCLUSIVA El Censo Electoral admite ahora que inscribía a los nacionalizados en provincias sin pedir pruebas de su arraigo
Solo desde 2023 ha repartido por provincias a más de 400.000 nuevos votantes sin ningún documento ni comprobación que justifique ese reparto.
Por @beaparera
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Todo esto se pondrá mucho peor en los próximos meses. Los niveles de demagogia en contra de los empresarios en TVE llegará a niveles de Argentina. Tanto observatorio de fake news y con eso de la inflación ni una palabra. Son terroristas informativos, contaminan la opinión pública
Aquí hay un punctum pruriens esencial al Estado y no accidental: por eso la socialdemocracia fracasa justamente cuando intenta entender el tinglado que se trae entre manos. Los socialdemócratas no acaban de entender las dinámicas inherentes al Estado que se proponen gestionar.
Este es un tema sobre el que siempre me ha costado mucho tener una posición clara, y es sobre qué papel deberían jugar los fondos públicos en el desarrollo cultural de la sociedad. 🧵
Vengo de familia de clase trabajadora. De familia andaluza que emigró a la zona metropolitana de BCN a finales de los 80s.
Viví lo que supuso ser clase media en el sentido de poder comprar vivienda, irte de vacaciones, irte al camping todos los fines de semana, comprar ropa de marca, coches, segunda vivienda...
Ese país existió y luego vi cómo mi entorno familiar y vecinal dejó de seguir aspirando a raíz de 2008.
La clase media existió. Sigue habiendo pocas diferencias sociales respecto a otros países de Europa o LATAM, pero la decadencia es lenta y constante desde hace 18 años.
No querer verlo no es desconocimiento. Es maldad interesada.
La política crea el sistema vivencial. Decide qué se prioriza y dónde va el dinero.
La empresa te ayuda en lo individual, en las individualidades agregadas, pero los partidos son los responsables de esta decadencia. Y los medios sus colaboradores necesarios.
Un país en el que sus médicos, profesores, artistas, autores, periodistas y pensionistas viven en lo precario es un país pobre sometido al partido de turno.
Si la precariedad es aún más profunda en las generaciones jovenes, somos un país condenado a la miseria. Esta generación política merece la cárcel por no solucionar los problemas y envenenarte ideológicamente para bailarles el agua.
La clase política es la nueva nobleza. Miran por sus intereses. Un salario público es mejor que uno privado.
Despertemos.