Los orbes rasgados del dragón se afilaron en una muestra de violencia pocas veces vista. No porque lo fuera, sino porque su capacidad de combate y preparación para él mismo era absoluta.
Diestra deslizaría a media altura de su cuerpo con un movimiento de izquierda a [+]
densidad tenía una concentración de bares tan absurda, como podía ser la presión en los confines del océano. Aquel que era su dominio, aquel que no era más que su hogar.
Ese estallido de burbujas de aquellas características y tamaño, no era otro que el de actuar como [+]
enfoque mágico, no te costará en absoluto dominar al elemental. —
Quizás su tono o su forma de hablar se tornó un poco más cercana, pero aquella sonrisa de la muchacha parecía haber ablandado un poco el firme carácter del peliblanco.
Lento asentir mostraría el dragón ante las palabras de aquella muchacha. Nunca había escuchado nada parecido sobre un hombre de sombrero blanco, pero le había llamado la atención de forma curiosa.
— La práctica hace al maestro, suele decir la gente. Si consigues dominar tu [+]
Lento caminar mantenía el hombre por aquellas oscuras y frías calles, siendo tan silencioso como le permitían sus propios zapatos.
Al torcer una esquina, sería visible para todo aquel que se encontrase en el lugar.
🌊:@xKonekoKawaiix
Allí se encontraba él, con tanta calma y soledad que casi le pareció irreal ver un ente emerger de las aguas con aquel descuido y gracia.
Orbes se afilarían levemente con curiosidad al observar como aquel ser chillaba y se volvía a esconder con una impresión que poco podía [+]
esperar. De modo que se mantuvo inmóvil, en silencio, hasta que volvió a asomar su tez una vez más a la superficie.
— Ruego disculpe si le he asustado. —
De voz firme, pero a su vez una tonalidad tan gentil que poco dejaba imaginar que pudiese ser alguien violento o [+]
del mundo. Sin embargo, volvería a dirigir su mirada a aquella voz que con anterioridad le había presagiado tan desdichado futuro.
— ¿Puede entonces, guiarme hacia otro lugar? No quisiera que las cosas se pusieran... Tensas. —
Al escuchar aquellas palabras, el dragón dirigiría su mirada hacia los diablillos mentados por el ente adverso con naturalidad, manteniendo la misma durante unos lentos segundos.
— ¿Se refiere a esos seres? Son mediocres, sin... Emoción. —
Añadiría con la mayor sinceridad [+]
Ambas cejas enarcó. Resultó tentadora la opción de no interrumpir, permitiéndole ver el desastre que los diablillos orquestaban como parte de una venganza cuyo sentido ignoraba: después de todo, siempre era agradable contar con un bromista menos en el mundo.
Pero.
—Mira,
modales impedían que fuera de otra forma. Así como su postura era tan firme y estoica como la elegancia de sus ropajes.
— ¿Puedo saber su nombre, jovencita? —
Asentiría con lentitud al escuchar sus palabras, dejándose embriagar levemente por la presencia adversa, deleitándose con la frescura de la misma.
— Le agradezco el gesto. Si hay algo que pueda hacer por usted para devolvérselo, por favor, hágamelo saber. —
Y es que sus [+]
Ladeó la cabeza cuando escucho que él no podía pagar el pequeño ramo.
—Oh, no tiene que preocuparse por eso , es un regalo de mi parte para la gente de aquí. Así que por favor, acepte este pequeño ramo.
El ramo era una curiosa combinación de flores en colores blancos y
Al escuchar aquella voz, el dragón se detendría en seco, buscando con la mirada rápidamente a aquel ente del que provenía.
— ¿Podría indicarme donde me encuentro? Ha sido un camino... Extraño. —
Raro era que alguien tuviese el valor de visitar esos lares después de todo lo que debe pasar para llegar a Selene.
— Eres un extraño ¿qué vienes a buscar aquí?