Hoy, Martes 6 de Octubre de 2026, “Confilo” otra vez habló de nosotros, los que hemos decidido no callar ante la injusticia. Como siempre, sin derecho a réplica, insulta a la iglesia llamándole “fundamentalismo religioso”. Hace una disertación sarcástica sobre👇(1-9)
Cubadebate publicó un texto mediocre sobre los precios en Cuba sin identificar a su autor. Lo único rescatable es el pie de foto, donde apenas se menciona la oferta y la demanda. El resto es pura palabrería. El precio expresa la relación de intercambio entre un bien o servicio y una unidad monetaria. Es una relación económica, no una ficción impuesta por decreto. Se forma por la interacción entre oferta y demanda, condicionada por los costos de producción, la competencia, la percepción de valor del consumidor y factores externos como la inflación o las regulaciones. La larga lista de normas citadas en el artículo refleja a una burocracia partidista y gubernamental cada vez más perdida sobre cómo corregir sus propios errores. Para decirlo claro, los mercados siempre terminan tirando una trompetilla a los precios burocráticos y recordándole al funcionario que no mandan ni la Gaceta Oficial ni sus tablas de Excel, sino la realidad.
¿Quién “entiende de economía” en el gobierno cubano? La pregunta que deja el legado de Zhu Rongji.
¿Qué funcionario del gobierno cubano, desde el rango de viceprimer ministro en adelante, “entiende de economía”? Planteo la pregunta a propósito de los obituarios por el fallecimiento, ayer, de Zhu Rongji, ex primer ministro de China entre 1998 y 2003.
A Deng Xiaoping —el líder que impulsó la reforma china— se le atribuye haber dicho en 1992: “Los actuales dirigentes no entienden de economía... Zhu Rongji es el único que entiende de economía”, cuando Zhu aún era viceprimer ministro.
Conviene precisar que Zhu Rongji no era un economista profesional ni un académico destacado antes de ascender políticamente. Su prestigio se forjó en la práctica, como tecnócrata y gestor. Ya en la administración pública, trabajó en el Instituto de Economía Industrial de la Academia China de Ciencias Sociales y en la Comisión Económica del Estado. Además, fue decano fundador de la Escuela de Economía y Gestión de la Universidad Tsinghua desde 1984, así como alcalde y secretario del Partido en Shanghái.
Como viceprimer ministro, especialmente desde 1993, Zhu Rongji logró controlar una inflación severa y sentó las bases de reformas estructurales decisivas. Con ello consiguió el conocido “aterrizaje suave” de la economía china tras el sobrecalentamiento provocado por la aceleración de la reforma y la apertura económica.
En junio de 1993, como viceprimer ministro encargado de la economía, Zhu impulsó un paquete de “16 medidas” de control macroeconómico al que se atribuye una fuerte reducción de la inflación: desde un pico cercano al 24 % en 1994 hasta niveles próximos al rango de 0 % a 1 % en 1997-1998.
Mientras contenía la inflación, promovió reformas profundas que modernizaron el sistema económico: reforma fiscal, unificación del tipo de cambio, inicio de la reforma bancaria y financiera, y medidas preparatorias para transformar las empresas estatales.
La estrategia de Zhu estabilizó la economía sin frenar la reforma ni la apertura, lo que le valió reconocimiento tanto dentro como fuera de China.
Vuelvo entonces al caso cubano. Si el gobierno cubano reconoce la reforma china como una referencia útil, ¿Cuál es la lógica de que el paquete de 176 medidas no incluya un “eje” dedicado a la estabilización macroeconómica?
¿Cómo pudo el gobierno cubano tomar seriamente la reforma china como referencia útil sin asumir que la estabilización macroeconómica es condición clave para emprender transformaciones estructurales?
Cierro reformulando la pregunta inicial: ¿Qué funcionario del gobierno cubano, desde el rango de viceprimer ministro en adelante, discrepó del “consenso” que produjo un paquete de transformación económica sin “eje” macroeconómico; donde “inflación” aparece solo dos veces, ninguna vinculada al equilibrio macroeconómico, y donde el término “estabilización” no se menciona ni una sola vez?
La incompetencia del regimen cubano no viene de la casualidad sino que es sistemica. Siempre priorizaron la lealtad ciega por sobre el conocimiento y la técnica teniendo el culmen en 2026 con un grupo de idiotas que no saben manejar un país ni se hacen responsable de sus actos.
Las 176 medidas: diseño defectuoso de política social limitado al amparo y sin alerta temprana.
A pesar de que las transformaciones sociales se consideran esenciales y transversales en el paquete de las 176 medidas del gobierno cubano, son evidentes dos defectos de diseño: no hay conexión entre las acciones de protección social y el marco más amplio de política social en el cual deberían estar integradas, y no se asigna relevancia a los indicadores sociales en la toma de decisiones durante el proceso de implementación del paquete completo de medidas.
Conviene tomar nota de lo que la socióloga cubana Mayra Espina ha señalado en cuanto a que es incorrecto considerar lo social solamente como un efecto porque lo social forma parte de la causalidad de la crisis y por tanto no es un aspecto residual.
Igualmente, la Dra. Espina recomienda diseñar políticas sociales que no se limiten o que no se concentren en medidas de amparo, sino que concedan relevancia a medidas de inclusión económica y que refuercen mecanismos de activa participación ciudadana.
Como contraste al paquete de las 176 medidas oficiales, que esencialmente se limita a acciones de mitigación y de protección social, las propuestas de Cuba Transformación -que por el momento se refieren a una primera fase de estabilización y de emergencia- incorporan los aspectos señalados por la Dra. Espina y presentan un diseño en el que la política social deberá cumplir tres funciones simultáneas: proteger a las personas y hogares frente a los efectos más severos de la crisis y del ajuste; facilitar la adaptación y reinserción de quienes resulten afectados por la reestructuración económica; y preservar y ampliar las capacidades humanas y sociales necesarias para un desarrollo inclusivo.
La protección inmediata y la transformación económica inclusiva deberán avanzar, por tanto, como componentes inseparables de una misma estrategia.
En cuanto a los indicadores sociales, las 176 medidas no los define, ni tampoco les asigna una función concreta en el seguimiento de los efectos del paquete, ni en su posible ajuste durante la implementación.
En cambio, Cuba Transformación propone la integración obligatoria de indicadores sociales, incluyendo un índice compuesto con ponderación de cinco aspectos, que permitirían un seguimiento basado en evidencia medible, transparente y con acceso público, que informaría la toma de decisiones respecto a posibles ajustes durante la implementación de la transformación.
Funcionaría como el soporte de un sistema de “disparo automático” que vincula el posible deterioro significativo de los indicadores sociales obligatorios con la revisión inmediata de las medidas del proceso de transformación económica y, cuando corresponda, el fortalecimiento o rediseño de las medidas.
Este diseño asegura que el deterioro social no pase desapercibido y que las respuestas de protección y compensación se activen de manera oportuna y fundamentada.
Es un mecanismo proactivo de alerta temprana y respuesta rápida ante el riesgo social de un programa de transformación económica.
La ausencia de indicadores sociales de uso obligatorio para el seguimiento de la implementación que pudieran utilizarse para determinar umbrales de alerta temprana para detectar deterioros sociales severos antes de que se conviertan en crisis graves, es precisamente una de las principales fallas del diseño de las 176 medidas. Ocurrió anteriormente durante el “ordenamiento” y no es el tipo de diseño defectuoso que se resuelve con retórica sobre la justicia social.
NOTA: Enlace al texto completo de la propuesta de Cuba Transformación y de su Resumen Ejecutivo https://t.co/JCHnY3PvrJ
@MagJorgeCastro El principal problema que tiene Cuba es que no han aprendido todavía que a nadie le importa el dinero que tiene una persona. La riqueza genera empleo, oportunidades y felicidad, mientras la pobreza genera muerte, vagos y hambre
Economistas cubanos: ¿es posible un diálogo más allá de las diferencias? Si algo caracteriza hoy dentro de Cuba el debate público entre economistas académicos sobre “transformaciones económicas y sociales” es la ausencia de una polémica sustantiva que sea visible. No significa necesariamente la falta de discrepancias, sino la existencia de una institucionalidad oficial que las hace imperceptibles no solamente para el “gran público”, sino también para especialistas.
Es frecuente que economistas académicos participen en grupos de trabajo por encargo institucional, usualmente operando bajo formatos que exigen discreción. Eso es normal, pero no reemplaza la función esencial de las ciencias sociales de producir conocimiento de amplia utilidad social basada en “la crítica despiadada de todo lo existente, despiadada tanto en el sentido de no temer los resultados a los que conduzca como en el de no temerle al conflicto con aquellos que detentan el poder”.
Aclaro que lo entrecomillado es de Marx. Muchos lo saben. También conocemos que no es el tipo de cosas que frena a los custodios de la ortodoxia política de la isla.
He comentado en una nota anterior que hace unos días un amigo dijo que “propuestas intelectuales modernizadoras”, obviamente no oficiales, invisibilizan y desprecian las 176 medidas, pero tal argumento funciona como un boomerang porque pudiera decirse que son precisamente las instituciones oficiales de Cuba las que invisibilizan la contribución específica que pudieran haber hecho los economistas académicos cubanos al diseño de esas 176 medidas (algo que no se hace público) y que desprecian el trabajo de economistas académicos residentes en Cuba, como evidenció la convocatoria a última hora a un grupo muy limitado como consultores.
¿Pudiéramos los economistas académicos cubanos, dentro y fuera de la isla, intercambiar de manera pública nuestros análisis y propuestas, contrastando visiones, controlando el tono, y evitando tanto el monólogo como el enfrentamiento desordenado?
Considero que existe la madurez suficiente -salvo excepciones- para polemizar sin insultos ni descalificación moral. Ganamos cuando discutimos con argumentos y con evidencia. Con firmeza, pero sin denigrar a otros colegas.
El uso que el gobierno cubano decida dar —o no dar— a los resultados de un intercambio público entre economistas académicos trasciende el ámbito de nuestra decisión. La eventualidad de que ignore total o selectivamente nuestras aportaciones no debe constituir motivo para detenernos ni para desalentarnos.
Un punto de partida adecuado podría ser un debate sobre el grado de radicalidad de la transformación económica y sobre el marco político en el que esta debería producirse. Por divisivo que parezca el tema, aclarar ambos aspectos facilitaría el intercambio sobre los detalles técnicos, los cuales, si no se enmarcan con precisión, permanecen desarticulados de la racionalidad de una propuesta integral de transformación.
1/4 La propuesta Cuba Transformación plantea 6 acciones con contenido anticorrupción específico, en contraste con las 176 medidas del gobierno cubano, que apenas aluden al tema de forma indirecta mediante “control e inspección”