En Guanajuato, una mujer le compró una casa a su propio hermano. El trato fue de palabra, pero ella pagó todo. Él nunca escrituró a su favor: en 2020 donó el inmueble a su esposa, quien después lo vendió a otra persona. La compradora se enteró en 2021, cuando un juicio civil buscó recuperar la propiedad. Había pagado una casa y ahora tenía que defender sus derechos sobre ella.
Presentó querella por fraude en 2022. Un tribunal cerró el proceso porque habían pasado dos años desde la donación: también contó en su contra los meses en que desconocía lo ocurrido. Ella obtuvo un amparo para contar los dos años desde que conoció los hechos. Su hermano impugnó, pero la @SCJN desechó su recurso y dejó firme esa protección.
Hay una diferencia enorme entre dejar pasar el tiempo y no saber que tienes motivos para denunciar. El silencio de quien desconoce los hechos no equivale a decidir que no quiere perseguirlos. La Corte no declaró culpable al hermano; quedó abierta la vía penal. Lo trascendente es evitar que el ocultamiento tenga una segunda recompensa: además de dificultar que la víctima descubra lo ocurrido, consumirle el tiempo para reclamar.
Un youtuber sudafricano siguió a unos presuntos "guías turísticos" que planeaban llevarlo a las profundidades de la Villa 31 para robarle, hasta que alguien lo apartó y lo salvó... justo a tiempo.