- Un hombre, un voto. Se suman los votos y el partido que más obtenga ese gobierna. Los escaños valen lo mismo en Madrid que en Tobarra.
- Ningún partido político que represente intereses regionales o de otro tipo se puede presentar a las elecciones generales, ni puede tener representación en el Congreso.
- Nadie con menos de 15 años cotizados fuera de la política y un trabajo conocido puede ocupar un escaño.
- En el Parlamento no puede haber nadie con antecedentes penales.
- La política no puede ser una profesión. Cuatro años más otros cuatro. Y vas fuera. Y se te audita de oficio al entrar y al salir. Los bolsillos de los políticos deben ser transparentes.
Pues esto, que votaría cualquier ciudadano, ningún político lo votaría. Ninguno.
Hoy han desahuciado a Maricarmen.
Tiene 87 años y llevaba 70 en el mismo piso de Retiro. Era el cuarto intento, y anoche acamparon cientos de personas en su puerta para impedirlo.
Es un drama, creo que todos estaremos de acuerdo. Porque Maricarmen es una persona muy mayor. Pero que sea un drama no significa que no sea lo justo.
Durante meses hemos oído la matraca de que la culpa es de Franco y del machismo de la época. Pero con saber un poco del tema o interesarte sin sectarismos, sabrás que la ley que la ha sacado de su casa es de 1994, y la hizo el Gobierno de Felipe González.
Sí, una ley del PSOE. Lo que sí venía del franquismo era la ley de la renta antigua.
Su padre firmó el contrato en 1956 con la ley de entonces, que contenía la prórroga forzosa: aunque el contrato venciera, el casero no podía echarte, y te quedabas mientras quisieras salvo en casos muy concretos.
Cuando el inquilino moría, el contrato podía pasar a su familia mediante subrogación.
Y eso fue lo que ocurrió con su casa. En 1961 murió el padre y el contrato pasó a la madre. Con aquella ley, cuando muriera la madre, Maricarmen se habría quedado el contrato y podría haber seguido de inquilina toda la vida.
En 1985, el decreto Boyer, del primer Gobierno de Felipe González, acabó con la prórroga forzosa, pero solo en los contratos nuevos. Los antiguos siguieron igual.
El cambio que afecta a Maricarmen llega en 1994, con la Ley de Arrendamientos Urbanos.
La sacaron adelante el propio Felipe González y Borrell, que era ministro de Obras Públicas, con la idea de ir cerrando poco a poco los contratos de renta antigua.
Quien ya vivía en el piso podía seguir hasta el fallecimiento, y si el contrato pasaba a su viudo o su viuda, también. Pero si pasaba a un hijo, solo le quedaban dos años.
La ley amparaba dos excepciones. Una, tener una discapacidad del 65% o más. Otra, que el hijo fuera mayor de 65 o estuviera jubilado y se quedara el contrato en los diez primeros años de la ley, o sea, antes de que acabara 2004.
En esos dos casos, el hijo seguía de por vida.
La madre de Maricarmen murió en 2005, cuando ella ya pasaba de los 65, pero ese plazo se había cerrado al acabar 2004. Además, su discapacidad reconocida es del 50%, y no llega al 65% que pide la ley.
Por lo tanto, no entraba en ninguna de las dos excepciones, y su subrogación era de dos años: el contrato se extinguió en 2007.
El argumento del machismo tampoco se sostiene como tal, más allá de que todos estemos de acuerdo en que era indignante que las mujeres no tuvieran los mismos derechos que los hombres.
Es cierto que en 1956 una mujer casada no podía firmar un contrato sin permiso del marido, y el contrato estaba a nombre del padre. El Sindicato de Inquilinas dice que, si hubiera estado a nombre de los dos, lo de Maricarmen contaría como primera subrogación y el contrato seguiría vivo.
Pero con la ley de 1994 eso da igual: al hijo que se queda un contrato antiguo le tocan dos años, sea la primera vez que el contrato cambia de manos o la segunda.
Durante 15 años nadie le dijo nada. Los dueños le siguieron cobrando el alquiler como si el contrato siguiera en vigor. En 2018 se vendió el edificio, y los nuevos dueños le ofrecieron dos salidas: comprar el piso por unos 250.000 euros o quedarse pagando 1.650 al mes. Ella cobra 1.450 de pensión.
Dijo que no, y la empresa la demandó.
Maricarmen ganó en primera instancia, porque el juez entendió que los dueños habían aceptado el contrato durante años. Pero la Audiencia de Madrid no lo vio así en el recurso, y el Supremo tampoco.
Es importante decir que esa regla de los dos años lleva más de 30 años sin tocarse. En ese tiempo han gobernado el PP y el PSOE (en solitario y en coalición) y ninguno la ha cambiado.
Pero ahora el PSOE y toda la izquierda hablan mucho de Maricarmen.
Esta semana su Gobierno pedía a Almeida y a Ayuso que frenaran el desahucio, y la ministra de Vivienda se ha preguntado cuántas Maricármenes se habrían salvado con lo que costó el ático de Ayuso. Tócate las narices con la demagogia.
Pero a Maricarmen la echa una ley del PSOE, y el PSOE no ha cambiado la ley en todos sus años de gobierno. Son unos hipócritas sin fronteras.
Y luego está el Sindicato, que culpa al franquismo y pide ahora contratos de alquiler indefinidos justo como los que había con Franco. Contratos que el dueño no podía terminar y que, por lo tanto, le dejaban en completa indefensión.
Si eso ocurriera, no se pondría ni una sola vivienda en alquiler más. Pero bueno, ya sabéis que los extremos siempre se tocan.
Dicho esto, lo de Maricarmen es un drama evidente, humano y filosófico.
Una mujer de 87 años, que ya necesita silla de ruedas para moverse, sale de la casa en la que ha vivido desde los 17. ¿Estamos abandonando a una persona mayor desvalida?
Maricarmen es adulta. Su familia lleva 70 años disfrutando de una renta antigua que hoy ronda los 500 euros en pleno Retiro, cuando los pisos de su edificio se alquilan por unos 2.650, según el propio Sindicato. Y el Ayuntamiento dice que le ofreció alojamiento y que ella lo rechazó.
La propiedad privada es sagrada y así hay que defenderla, también cuando el caso es duro. Y el cariño que le tengas a tu vivienda no te hace su propietario, por mucho que quieras.
La salida para alguien como Maricarmen puede venir del Estado o de la solidaridad de la gente. Pero si rechaza la alternativa que le ofrecen, ¿qué solución hay?
Lo que no puede ser nunca es que el dueño de algo no pueda hacer lo que quiera con lo que es suyo.
Y aquí hay que decir que se intentaron las dos cosas. El Ministerio intentó comprar el piso y una escritora se ofreció a pagarle 2.150 euros al mes para el resto de su vida.
La empresa no aceptó ninguna. Estaba en su derecho: el piso es suyo.
Una puntualización. La empresa que la ha demandado no es un fondo buitre, como están diciendo, sino una sociedad limitada madrileña fundada en 2005. Se dedica a invertir y asesorar en edificios alquilados y a la compraventa de farmacias. Le compró el piso a Renta Corporación, una inmobiliaria cotizada que había adquirido el edificio en 2018.
Y en realidad da igual que sea Blackstone, Urbagesa o mi primo Paco: es el dueño legítimo de una propiedad.
Lo que está claro es que Maricarmen ha tenido a lo largo de su vida la posibilidad de tomar decisiones alternativas que no hubieran llevado a esta situación y que prefirió no hacerlo. Desde 1994 era ley que esto podía pasar. Tenía 56 años.
Y una cosa es evidente: muchas empresas y familias han estado en la misma situación que Maricarmen y han tenido que cerrar sus negocios, trasladarlos o mudarse a otra vivienda.
No se puede tener una ley a medida de cada situación personal: eso sí que es injusto.
Si Maricarmen no ha tomado decisiones necesarias a lo largo de su vida, la culpa es enteramente de Maricarmen.
Dejemos de infantilizarlo todo. Por mucha pena que nos dé.
El 20% de 100.000 € es más que el 20% de 10.000 €. Luego el que gana 100.000 ya está pagando más. Incrementarle el porcentaje para que pague más es robarle el fruto de su trabajo. Por eso estoy en contra del impuesto progresivo.
Nadie se hace rico eligiendo bien el programa de la lavadora.
Pero quien nunca ha leído la etiqueta de su lavadora, tampoco ha leído la letra pequeña de su hipoteca, ni sabe qué le cobra su banco cada mes.
No es el dinero. Es el hábito de mirar.
Escribo sobre eso cada semana. Enlace en mi perfil. 👆
Y aquí el error que comete casi todo el mundo:
Creer que el programa CORTO o RÁPIDO es el que ahorra.
No lo es. El programa rápido te ahorra tiempo, no energía. Sigue calentando agua, solo que menos rato y lavando peor.
Corto ≠ eficiente.
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Es justo al revés de lo que dice la intuición, y por eso lo hace mal tanta gente.
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¿Por qué tardar más gasta menos?
Porque el motor de tu lavadora casi no consume. Más del 80% de la electricidad se va en una sola cosa: calentar el agua.
El programa normal mantiene el agua caliente todo el rato. Eso cuesta dinero constantemente.
El ECO calienta una vez, deja que la temperatura baje sola, y sustituye calor por tiempo. El tiempo es gratis. El calor no.
Es el mismo principio de una cocción a fuego lento: menos potencia, más rato, mismo resultado.
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Mi esposa estuvo enferma casi toda su vida, desde niña. Nadie supo nunca de qué.
Y su mamá jamás dejó que otra persona la cuidara. Siempre fue: “Yo la conozco. Yo se la doy. Siempre yo.”
La última noche en el hospital, una enfermera me llevó aparte y me deslizó una tarjeta doblada en la mano. La abrí en el pasillo. En cuanto la leí, las manos me empezaron a temblar…
Solo quedan 2 días hábiles para que acabe este año judicial.
Un año judicial que no se nos va a borrar de la memoria a ninguno de los operadores jurídicos que lo hemos sufrido.
Un año judicial en el que no he dejado de preguntarme el porqué de estos cambios.
Y …..
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Desconozco el autor, pero ha hecho el fotón que demuestra lo que es esta selección. Marca Ferrán, y los primeros que llegan son los suplentes. Amplia, y mira sus caras…. EQUIPO 🙌
@harryelsocio A mi me contó un cubano de Cienfuegos que los líderes de esos países siempre han puesto a la universidad como un medidor de su excelencia , “tol mundo que quería podía tener un título y así tó va bien y que prepará esta mi gente”
Si te hago una consulta profesional, te la pago. Por muy amigos que seamos. No hay discusión. Yo no acudo a tí para que no me cobres, ni para que me cobres menos, yo acudo a tí porque sé que siendo amigos me tratarás mejor. Pues eso, el gorrón profesional tampoco lo entiende.
@ElisaMouliaa Las videollamadas o conexiones por webex no tienes que “ ofrecerlas” y automáticamente se conceden , sino que se solicitan y , en caso de acordarse , puedes hacer la declaración de esa forma, pero eso de ofrecerlo, y creer que con eso ya basta, es no atender la citación.
Las empresas españolas no pasan a la tercera generación porque siempre aparece un nieto con gafas y chaquetita con coderas, que ha hecho un Máster en EEUU y quiere explicarle a la familia cómo debe funcionar una empresa que siempre ha funcionado bien hasta que llegó él tocando cojones. Y lo primero que hace Jaime, porque Jaime es un gilipollas profundo no recuperable, es preguntarle al abuelo Pepe por el
“cash flow” y por el ratio de endeudamiento. Y ahí es cuando el abuelo dice para él, “a tomar polculo cuarenta años de trabajo”.
Y lo segundo que hace el mierda de Jaime, porque lo es, es quitar el botijo de la oficina porque da mala imagen y poner un dispensador de agua mineral con garrafa gorda y vasos desechables. Ahí es cuando la empresa pierde el alma. A partir de ese momento empieza la cuenta atrás.