@Uber_Support en este mismo momento un tal Andrii que conduce un Toyota Corola negro matricula 3470 MTL, me ha dejado tirada y no ha cancelado todavía el viaje porque ocupa con su gran volumen todo el espacio izquierdo del vehículo y yo no puedo sentarme en la derecha porque
estoy operada hace tres semanS del Ho.bro izquierdo y no puedo abrochar el cinturón.
Me ha dejado tirada y no puedo pedir otro coche pirque supuestamente estoy en un viaje.
Esto que hace Antonio Maíllo no es ni nuevo ni suyo: es el manual de la izquierda progre desde que Podemos importó a Laclau a la política española. Y es un insulto a la inteligencia, porque trata a su propio votante como a un menor de edad al que hay que asustar con un monstruo. El truco tiene tres pasos, permítanme explicarlo:
Primero fabrican el muñeco. Te atribuyen cosas que no has dicho: que Vox cree que los gays son enfermos, que quiere resucitar a Franco, que odia a las mujeres. Todo mentira. Pero da igual lo que Vox diga de verdad, porque la idea no es rebatirlo, es sustituirlo por el muñeco. Lo que Vox dice es que la violencia dentro de la familia se persiga igual, con independencia del sexo de quien la sufra, para que un hombre, un menor o un anciano maltratado tengan la misma protección que una mujer. ¡Facha! ¡Machista!
Segundo, le pegan al muñeco, no a la idea. Nunca discuten la tesis real, porque si la discutieran tendrían que argumentar y perderían a media España por el camino, porque se les verían las costuras. Es más fácil colgar el cartel: facha, machista, homófobo y discutir con la etiqueta, no con la persona.
Y tercero, usan el muñeco para chantajear al que se acerca. Cuando el PP se sienta a pactar, no le dicen "discrepamos de tal medida"; le dicen: "¿de verdad vas a pactar con gente que creen que los homosexuales somos enfermos?". El muñeco ya ha sustituido a Vox, y negarse a hablar con el muñeco parece lo decente. Vox jamás ha dicho eso, pero no importa. Cuanto más monstruoso lo pintan, más unidos se sienten ellos y más caro le sale a cualquiera sentarse a debatir. Así mantienen lo que llaman hegemonía cultural (Gramsci). El marco lo ponen ellos. El problema aquí es que el PP centra toda su política en que el PSOE no lo convierta a él en muñeco (con madrileñas excepciones), y por eso es tan pusilánime siempre. Cuando cargan a Vox de etiquetas, la reacción del PP no es negar el relato: es decir "es que sois unos torpes; el inteligente soy yo, que adapto el mensaje para que a mí no me hagan un muñeco".
Ese es todo el mecanismo; hay quien lo hace bien como doña PSOE, que es experta en estos menesteres, y quien lo hace ridículo, como Yolanda ayer diciendo que Feijóo era Trump asaltando el Capitolio. Pero la clave es que funcionar funciona porque saben que la mayoría de la gente no se va a preocupar de comprobar si es verdad o mentira lo que dicen, y porque además refuerzan el sesgo de confirmación de cada uno: si yo soy de izquierdas y soy buenísima persona, cuanto más a la derecha estés, peor persona tienes que ser para que mi esquema encaje; y por eso me trago el muñeco sin comprobarlo, porque me confirma lo que ya necesitaba creer y por tanto me da la razón. Todo esto es lo que Laclau llamó construir el enemigo para cohesionar al propio bando, y está en La razón populista, léanlo, si quieren saber confrontarlo.
Una última cosa: si este tuit se viraliza, el impulso de todo izquierdista progre que se cree revolucionario soviético pero cuyas ideas nacieron todas en un campus de Estados Unidos, con pronombres, arcoíris y triangulitos en el perfil, va a ser venir aquí a pegar enlaces de los mismos medios que fabrican los muñecos y decir "¿ves?, no es un muñeco, es verdad", como si todo el agitprop mediático no fuera parte de la estrategia. Dicho queda, para cuando ocurra.
@SEUR_responde otra vez me han birlado mi envío, esta vez la excusa es que la dirección es incompleta. Es un chalet, grande pero un chalet, no tiene ni piso ni letra. No tenéis vergüenza.
En una democracia la prensa pregunta, el poder responde y a la Justicia se la respeta.
Este Gobierno ha optado por atacar a los jueces cuando sus resoluciones le resultan incómodas, en medio además de una campaña de hostigamiento a la prensa sin precedentes. Yo me niego a ver jueces politizados, conspiraciones o tribunales al servicio de intereses oscuros.
Me limito a leer la resolución en la que el Supremo reconoce hoy al ministro el derecho a exagerar y faltar a la verdad contra mí, al amparo de su libertad de expresión.
Para mí lo más relevante es que la sentencia recoge que, ante los ataques del Gobierno por formular preguntas en la Casa Blanca, yo me limité a defender «la legitimidad democrática de formular preguntas incómodas a los responsables políticos» y «la libertad de los periodistas para insistir sobre dicha cuestión». Eso lo defenderé una y mil veces, cueste lo que cueste.
También señala el Supremo que cuando el señor ministro afirmaba que yo preguntaba «todos los días», «una y otra y otra vez» o «constantemente» al
presidente Trump sobre mi país, esas expresiones eran simples «fórmulas retóricas hiperbólicas». Es decir, exageraciones,
mentiras, bufonadas hechas desde un ministerio.
El Supremo ampara así el derecho del ministro a insultar y mentir. Incluso a convertir las redes sociales en un escenario permanente de sarcasmos, caricaturas y ataques personales a periodistas mientras todos le pagamos el sueldo. Bien. Pero lo que no hace es convertir esas exageraciones en la verdad.
Yo seguiré haciendo preguntas incómodas.
Imagino que el ministro seguirá interpretando un personaje el tiempo que le quede.
Cada uno desempeña el papel que considera más útil. Yo a él solo le recomendaría que se dedique más a trabajar, y evitar nuevos accidentes en las vías.
A veces cuesta verlo, pero detrás de cada escaño en el Congreso y en el Senado hay millones de ciudadanos. Los políticos que allí se sientan son nuestros representantes, representantes de la soberanía nacional, que es la voluntad que en los países democráticos hace y deshace todo. Siguiendo los cauces establecidos, hace unos días las Cortes (Congreso y Senado) votaron formalmente exhortar o no al gobierno a disolverse. La mayoría de nuestros representantes, es decir, la mayoría de los ciudadanos españoles, votaron afirmativamente, y el gobierno, así requerido, debió proceder inmediatamente a una convocatoria electoral. En vez de eso, tanto desde la bancada del gobierno, como desde los escaños del partido socialista, se aplaudieron a sí mismos, entre risas y burlas, dejando claro el desprecio que les merece el pueblo español.
El 18 de noviembre de 1978, las Cortes franquistas (asumiendo los principios del contrato social violentados por la dictadura) se vivió una circunstancia parecida. En la votación de la Ley para la Reforma Política, se produjo el llamado "harakiri" del régimen: unas instituciones nacidas bajo un régimen autoritario aceptaron su propia transformación y abrieron el camino a la convocatoria de unas elecciones libres. Fue una decisión de enorme trascendencia porque reconocía que ninguna institución puede situarse por encima de la voluntad popular.
El principio prepolítico que subyace en ambos contextos, el tardofranquista y el tardosanchista, es el mismo: las instituciones aceptan que existen para servir a los ciudadanos, y no para desafiarlos. Sin embargo, cuando los representantes desoyen el mandato expresado por la mayoría, lo que se produce es una degradación definitiva del sistema y esos representantes dejan de serlo para convertirse en otra cosa. Ignorar la voluntad popular, y responder a sus requerimientos con chanzas y recochineo, supone lo contrario de aquel "harakiri" de las Cortes del 76: la transición de una democracia a una dictadura y el secuestro definitivo de la soberanía nacional por parte de una banda de autócratas.
Algún día, quien sepa hacerlo contará el papel infame que el PNV ha hecho en las últimas cuatro décadas de historia de España: árbol, nueces, trinque y pesebrismo. Si no fuera por la gentuza criminal de la que nació Bildu, aplaudiría que les dieran un buen revolcón en las urnas.
@amazon Un desastre lo de SEUR, Ayer el transportista se atrevió a decir que no pudo entregar mi paquete por ausencia. La dirección corresponde a una Residencia de la 3a Edad, con personal las 24 horas que estaba advertido de que iba a llegar un paquete de Amazon. Muy disgustada.
El buque insignia informativo de la televisión pública está en manos de alguien que considera que la neutralidad es cobardía. Es exactamente al revés: no hay nada más difícil que ser neutral de verdad. Lo fácil es militar, tomar partido y ejercer de justiciero. Eso ya no es periodismo. Es activismo.
@LunayNoha@CarlosF66089689@rociopalaciosh ¿A matar? antes lo hacía literalmente, ahora políticamente.
¿Te has enterado de que hay 12,6 millones de españoles en riesgo de pobreza o exclusion social, que no ha habido nunca tantos trabajadores pobres?