La felicidad no consiste en las cosas que puedas lograr para tener momentos de alegría, la felicidad consiste en un estado permanente de paz y eso solo se logra en los brazos de Jesús.
La justificación es el acto mediante el cual Dios declara inocente al culpable, la santificación es el proceso de limpieza y purificación que comienza a realizar el Espíritu Santo en la vida del que ha sido justificado, es la obra de toda la vida.