Que hermoso escuchar todos los días: amor estoy saliendo, amor ya llegué, amor como va tu día, amor ya comistes, amor estás bien, amor ya voy a casa.
Que se sienta que te tiene presente en cualquier momento.
Mi peor enemigo nunca ha sido otra persona; casi siempre he sido yo, justificando las acciones de alguien para no irme. Inventándome razones para creer que todo mejoraría, minimizando lo que me dolía y convenciéndome de que, si aguantaba un poco más, las cosas serían distintas.