Si ud da positivo en un alcohotest, no puede volver tres semanas después con un examen particular y decir que el primero no vale. El caso del ex subsecretario es similar. Que se analice la contramuestra oficial, bajo cadena de custodia. Si sale negativa, se termina la controversia. Si sale positiva, también.
Y si acusan al laboratorio, que presenten pruebas. Basta de teorías conspirativas.
La justicia en este país funciona como la real callampa. De que sirve que llamen a denunciar los casos de VIF si después pasa esto:
David Ulloa Orozco, intentó asesinar a su esposa en la Cuesta La Dormida en febrero del 2024, cuando después de golpearla y ahorcarla la metió en el maletero de un vehículo y la lanzó por un barranco. Ayer, el juez Lino Godoy lo dejó en libertad vigilada. El relato de Madelyne pidiendo ayuda por ella y su hija es desolador.
EL CIRCO DE LOS IMBÉCILES
Subnormales con micrófono.
Toda época fabrica sus bufones. La nuestra, sin embargo, decidió regalarles cámaras, micrófonos, auspiciadores y algoritmos. Ya no entretienen en una plaza; hoy monetizan la estupidez desde un estudio, convencidos de que la ignorancia, mientras más ruidosa, más rentable resulta.
Hay quienes todavía creen que el problema son cuatro individuos diciendo barbaridades. No. Ellos son apenas el síntoma. El problema es la cultura que los celebra, las plataformas que los convierten en espectáculo y los espectadores que confunden la crueldad con valentía y la vulgaridad con irreverencia.
Porque una cosa es el humor. Otra muy distinta es burlarse de quienes perdieron la vista, reírse de los ejecutados por la Caravana de la Muerte o trivializar el sufrimiento de miles de familias que aún buscan verdad y justicia. Cuando la tragedia ajena se convierte en material para un chiste, no estamos frente a humor negro; estamos frente a una profunda pobreza moral.
Lo verdaderamente revelador es que ese tipo de contenidos no aparecen por generación espontánea. Son hijos de un clima cultural donde algunos todavía celebran a Pinochet, relativizan las violaciones a los derechos humanos y desprecian la memoria como si recordar fuera un acto de resentimiento y no una obligación democrática. En ese ecosistema, la burla deja de ser una ocurrencia y se transforma en una declaración de principios.
Resulta inquietante observar cómo ciertos sectores de la ultraderecha parecen convivir con absoluta comodidad frente a este tipo de expresiones. Da la impresión de que mientras el objetivo sea ridiculizar a las víctimas, degradar la memoria histórica o caricaturizar los derechos humanos, el escándalo desaparece y el silencio se vuelve extraordinariamente elocuente.
No es casualidad que muchas de estas voces encuentren afinidad o eco en espacios vinculados al Partido Nacional Libertario y en sectores del Partido Republicano e incluso en el PDG. Más allá de las diferencias internas que puedan existir, cuesta encontrar condenas categóricas con la misma energía con que suelen denunciar aquello que afecta a sus propias causas.
Lo paradójico es que quienes más invocan la libertad suelen ser los primeros en despreciar aquello que hace posible una democracia: el respeto por la dignidad humana, la memoria histórica y los límites éticos de la convivencia. Confunden la libertad de expresión con la libertad para envilecerlo todo. Y no son sinónimos.
Una democracia puede soportar opiniones incómodas. Lo que termina destruyéndola es la normalización de la deshumanización. Cuando reírse de un asesinado, de un torturado o de un mutilado deja de producir vergüenza y comienza a producir aplausos, el problema ya no está sobre el escenario. Está sentado entre el público.
Por eso el debate no consiste en censurar a cuatro subnormales con micrófono. El verdadero desafío es preguntarnos por qué una sociedad ha llegado al extremo de convertir semejante miseria intelectual en entretenimiento, y por qué existen marcas, plataformas y audiencias dispuestas a financiar esa degradación.
La historia enseña que las democracias rara vez mueren de un solo golpe. Antes se erosionan lentamente entre risas, burlas, indiferencia y cobardías. Empiezan relativizando el dolor de las víctimas y terminan relativizando la propia democracia.
Y cuando eso ocurre, los verdaderos idiotas ya no son quienes hablan frente a un micrófono. Son quienes todavía los aplauden.
Por lo anterior, es fácil entender y comprender, porqué en países como Alemania, es ilegal difundir propaganda nazi, usar sus símbolos, negar el Holocausto o burlarse y minimizar los crímenes del régimen.
Quizá sea hora que acá hagamos lo mismo, con el negacionismo, los insultos, la burla y la nefasta reivindicación de la dictadura que después de medio siglo, sigue erosionando la democracia y la paz social de nuestro país.
@MisColumnas
Este es el Humedal Paicaví.
En los videos se aprecia claramente el espacio cercado donde pretenden construir. Ese espacio, lleno de agua es el que la inmobiliaria Fuentes de Aníbal Pinto (Madesal) y los inoperantes del gobierno, dicen que no es parte del humedal.
Juzguen Ustedes
🚨GRAVE
Al parecer las críticas del alcalde de Coquimbo al gobierno calaron fondo en La Moneda.
Ayer le dispararon tres veces al edificio donde está la municipalidad, un hecho gravísimo que delata a un gobierno fascista y violento.
Falso, dio positivo en la muestra y en la contra muestra.
Luego se hizo otro examen tiempo después y salió negativo.
Pero no puede esconder que en el examen que valía, el sorpresa.
Salió que consumía, jales, merca, merluza, falopa, es decir, le hacía al fruguele, tomaba cocaína y quedaba más duro que galletón de la Junaeb.
@DFinanciero Ningún “vuelco”. El nuevo examen se tomó después del anterior. El anterior marcó positivo. La contramuestra no se toma después de la muestra, sino al mismo tiempo. No hay contramuestra negativa. El nuevo examen no invalida el anterior.